The Adversiter Chronicle

domingo, 19 de junio de 2011

Suplemento literato cutre

Libro: De héroes e indeseables: La División Azul
Autor: José Luís Rodríguez Jiménez
Editorial: Espasa Calpe, S.A.
Edición: 2007

Me daba cierto reparo y temor acercarme a este libro ya que la participación española en la II Guerra Mundial, tanto de un bando como de otro, suele estar tergiversada ensalzando al bando propio y denigrando al contrario. Así que fue una grata sorpresa encontrar un libro que hable, al igual que otros títulos que han salido en “Lomo con tapas”, de los hechos desde un punto de vista militar, observando claro está los hechos históricos y las motivaciones pero de forma a como lo hacen los anglosajones, un libro en suma de historia militar y afortunadamente sin perspectivas interesadas, propagandísticas o ambas tres.

El autor, José Luis Rodríguez Jiménez (Madrid 1961), es profesor titular (2007) de Historia Contemporánea en la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Rey Juan Carlos, en Fuenlabrada (Madrid). Sus monografías sobre la reciente historia de España han prestado especial atención a cuestiones de índole politica y militar y entre sus últimas aportaciones figuran varios artículos sobre la extrema derecha europea y distintas colaboraciones en la colección El franquismo año a año, publicada por Unidad editorial.

Una vez vencidos los naturales reparos a encontrar una loa a Franco y su régimen, asistimos en primera fila a las motivaciones de enviar una fuerza de combate española, la España vencedora de la guerra fraticida, y prólogo de la conflagración mundial, su formación no siempre a base de voluntarios así como sus intervenciones militares en el frente del este, condicionadas a misiones de apoyo y contención por las características de la unidad española sirviendo de apoyo y en más de una ocasión de salvaguarda de las tropas de vanguardia nazis.
Lo mejor es como siempre que os ponga unos breves apuntes.

Motivaciones de un dictador...
Cuando a comienzos de septiembre de 1939 el Tercer Reich invade Polonia y desencadena la guerra en Europa al provocar la entrada de Francia y Gran Bretaña en el conflicto, el gobierno del general Francisco Franco adopta una postura favorable al agresor. El posicionamiento del gobierno español es este y no otro por dos motivos. En primer lugar, porque desea la derrota de las dos naciones que constituyen la máxima representación de la democracia en Europa y poseen grandes imperios en África y Asia, el viejo sueño español tras la pérdida del imperio americano. En segundo lugar, porque se siente obligado a ayudar al régimen nazi en la medida de sus posibilidades, la de un país salido de una contienda civil, sumido en la división interna entre vencedores y vencidos y acuciado por las destrucciones y problemas de abastecimiento.
Tres años atrás, en el verano de 1936, Hitler había recibido a los emisarios enviados por Franco en petición de ayuda para los militares sublevados contra el régimen de la Segunda República. El canciller alemán respondió con rapidez y en términos afirmativos. Lo hizo impulsado por consideraciones políticas y estratégicas adornadas por el barniz de la lucha contra el comunismo, y tal vez también por la creencia de que el gobierno francés apoyaría al gobierno legalmente constituido en España. A Hitler no le interesaba que en Madrid hubiese un gobierno pro francés, pues la deseada expansión en el este de Europa, propuesta por los pangermanistas y asumida como propia por los nazis, requería como paso previo la neutralización de Francia y el aislamiento y después la destrucción de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Era evidente que si Franco triunfaba quedaría modificada la situación estratégica en el Mediterráneo occidental en beneficio de los intereses alemanes.”

Hitler corre con los gastos...
El gobierno alemán ha ofrecido abonar el importe de todos los suministros, vestuario, alojamiento, así como la gratificación de campaña que percibe todo el personal de la Wehrmacht, o sea, una asignación proporcional al empleo y además el plus de frente de un marco diario (23,58 marcos equivalían a cien pesetas) por persona y día. En cambio, no está previsto de momento el abono de los devengos normales de los oficiales, clases y tropa, pues en el ejército alemán no se percibe directamente cuando los afectados están en campaña, sino que el sueldo lo cobran íntegramente sus familias. La comisión negociadora española interpuso la objeción de que los voluntarios alemanes de la Legión Cóndor habían recibido en España los pagos y haberes íntegros con todas las gratificaciones correspondientes. El tema quedó pendiente de estudio. Después, los negociadores alemanes aceptaron que los oficiales, clases y tropa cobrarían un sueldo con arreglo a la misma escala por empleos, una gratificación de campaña con arreglo a la misma escala y una dieta de frente de un marco por persona y día cuando los afectados se encontrasen en zona de operaciones. Como el gobierno alemán había prohibido que el importe de los pagos se gastase en la zona de operaciones o de ocupación, el Ministerio del Reich propuso ingresar el importe en cuentas individuales que serían abiertas a nombre de cada voluntario.”

La guerra...
Las bajas españolas, que suman ya varios cientos, no pueden ser cubiertas y los defensores disponen de escasos víveres. Están agotados como consecuencia de los combates, el estruendo de las bombas que hacen temblar las paredes de los refugios y el mismo suelo y la intranquilidad que supone la presencia del enemigo en las inmediaciones, de la que es testimonio durante la noche el ruido de sus armas o el fulgor de sus bengalas y cohetes de señales, que se cruzan con los que se lanzan desde el interior de la aldea. Son todas ellas circunstancias que hacen muy difícil unas horas de sueño reparador, sin olvidar el frío, que es una pesadilla de la que es imposible escapar. Otra circunstancia añadida es la lamentable situación alimenticia e higiénica de la tropa. Aunque esto último preocupa poco: lo fundamental es no morirse de frío. Un divisionario, futuro periodista de éxito, Rodrigo Royo, escribe en la novela que recuerda esta experiencia que en diciembre, en la zona de retaguardia, llevaban semanas comiendo todos los días el mismo menú, a base de una pequeña ración de pan, judías, té con sacarina, ración diaria a la que se añadían cinco cigarrillos. Pero, lógicamente, en las posiciones avanzadas la situación es bastante peor y preocupa cada vez menos la variedad, que es inexistente. Apenas se reciben víveres en Possad, aunque desde Otenskij, y a través de la <<Posición Intermedia>>, a veces llegan, con los camilleros y el personal de intendencia, pucheros de malta templada. Hasta hace pocos días ha llegado carne de caballo o de vacuno, muy difícil de descongelar, pero de ella ya no hay ni rastro. En definitiva, la mayor parte de los defensores apenas han comido ni dormido durante los últimos días. La charla con los compañeros se hace más necesaria que nunca, y mediante bromas ya repetidas y buenas dosis de humor negro los soldados tratan de darse ánimos.”

La gloria enterrada bajo la cruda realidad...
Con fecha de 9 de febrero, antes por lo tanto de que llegue a Madrid el informe anteriormente citado, el general Carlos Asensio Cabanillas, jefe del Estado Mayor Central desde mayo de 1941 (hasta entonces, alto comisario de España en Marruecos), elabora un informe sobre la División que va a llegar a manos del ministro del Ejército y del jefe del Estado. En él podemos leer que la situación de la División <<comienza a constituir una preocupación seria para este Estado Mayor>>. A continuación se expresa en términos que nos resultan sorprendentes, pues señala que el juramento de fidelidad prestado a Hitler ha venido siendo utilizado por el Estado Mayor alemán <<para equiparar a nuestra División con una alemana>>. ¿Qué se esperaba? Da la impresión de que los altos cargos se niegan a asimilar que la División Española de Voluntarios se convirtió meses atrás en la División 250 de la Wehrmacht con todas sus consecuencias; que en el momento de la exigencia alemana de juramento a Hitler nadie puso reparos, o no quiso darse por enterado, y que ahora, cuando ya no se habla del desfile por Moscú, parece necesario pedirle cuentas a alguien que nunca se cita. Aunque, claro está, quien tiene m´ñas posibilidades de cargar con las culpas es Muñoz Grandes. Asensio hace además una valoración negativa de las operaciones militares en el frente de Leningrado. Los elementos de juicio para llegar a esa conclusión están tomados de las opiniones expresadas por el reducido número de divisionarios regresados a España y, esto es interesante, de las manifestaciones realizadas por los emisarios de Muñoz Grandes, quienes <<señalan cierto disgusto por el trato de que son objeto por las autoridades alemanas>>, aunque esto no implica una queja por haber tenido que asumir situaciones de mucho riesgo en posiciones de escasa relevancia militar, sino que remite a otro tipo de consideraciones: <<el trato que nos dan no es adecuado a nuestra psicología>>. Pero lo más grave del informe viene después, una denuncia bien clara de la, en opinión de Asensio (siempre muy pro alemán, ¿ahora desengañado?), falta de consideración militar hacia los españoles, derivada bien del deseo de abusar, sin importar sus bajas, o de la falta de reservas de la Wehrmacht, lo que sería un mal presagio:

<<El que un Batallón del Regimiento 269 y una Compañía de Esquiadores hayan tenido tan gran número de bajas (la segunda casi ha desaparecido) al acudir en auxilio de las dos Divisiones alemanas vecinas por izquierda y derecha, respectivamente, mientras nuestra División quedaba sin reservas y atendiendo un frente de 45 kilómetros codiciado por el enemigo, evidencia una de las dos siguientes conclusiones: falta absoluta de reservas locales alemanas, o idea preconcebida de que nuestra División deje todo su jugo. Si la primera conclusión ni puede ni debe exteriorizarse, el hombre poco informado y con pasiones derivadas de las muchas bajas, del mucho frío, del mucho retraso con que llegan las cosas que se le envían de España y que le da una sensación de mal trato, este hombre, repito, llega a establecer la conclusión de que se pretende abusar y no usar de él, y no es conveniente que así ocurra>>
A partir de estas valoraciones, Asensio propone que el gobierno adopte una de las dos siguientes alternativas. O bien retirar la División de línea, llevándola a un campamento en el interior de España para hacer posible su reorganización, cubriendo bajas, perfeccionando su instrucción y mejorando su moral de cara a <<la ofensiva que pudiera tener lugar en la próxima primavera>>; o bien relevar de forma inmediata a cuantos divisionarios así lo deseen y en un breve plazo al resto del contingente. Asensio cree que la mejor solución es la primera, pero duda de su posibilidad teniendo en cuenta la escasez de medios de transporte ofrecidos por la Wehrmacht y las dificultades para el desplazamiento de bienes y personas en territorio español. De la segunda, un relevo casi completo en el plazo de cuatro meses, nos dice que las dificultades serían aún mayores por la escasez de voluntarios civiles, así como de suboficiales y tropa.”

Carne de cañón...
El día 16 el II/296, que se encontraba en la reserva y cuyo mando corresponde al capitán Manuel Patiño, recibe la orden de trasladarse desde Sluzk a Sablino, quedando acampado en el pueblo y la zona de bosque. En la noche del 21 al 22 sus algo más de quinientos hombres viajan en camiones en dirección a Mga, siguiendo la marcha hacia el sur del Ladoga, en el interior del bosque, con una temperatura de 40 grados bajo cero. En la zona de bosque asignada al regimiento 162 de la Wehrmacht se ha producido una infiltración de tropas enemigas y los españoles, a las órdenes del coronel Vehrenkamp, jefe del citado regimiento, deben relevar a un batallón que ha perdido casi todos sus efectivos. Empresa difícil, pues, tras abrir un pasillo para el enlace de los dos ejércitos citados, los soviéticos tratan de ensancharlo. El día 22 los españoles sufren un durísimo bombardeo que les causa, carentes de cobertura aérea y de artillería, numerosas bajas, y a continuación el ataque de la infantería, que hace retroceder a dos de las compañías. La 7ª, que se mantiene firme, queda aislada y sufre numerosas bajas, entre ellas la del capitán Masip, muerto en combate después de perder un ojo y recibir otras heridas que no le deciden a dejar el mando...
...Al final del día las mermadas fuerzas españolas son relevadas por los alemanes. No obstante, el 25 el mando alemán requiere la participación de sesenta hombres del batallón en la ocupación de una zona infiltrada por los soviéticos. Para el día 26 las bajas dejan al batallón con tan solo un oficial en activo, el teniente Soriano. Cuando el día 30 el batallón se reincorpore a su regimiento, de 500 hombres que entraron en fuego regresan 50 y un oficial; los muertos , heridos y congelados suman el resto.”

¿Gloria y honor?...
Si penosa resultó la marcha para quienes querían imaginar que esta retirada constituía el paso previo al regreso a casa, siguiendo el camino tomado por los divisionarios en el otoño, no hay palabras para describir lo que supuso para aquellos que fueron conducidos en calidad de prisioneros y a los que esperaba un pelotón de fusilamiento. Nos referimos a divisionarios que han intentado desertar y fracasado en su empeño. Para ellos la única esperanza de salvar la vida es que los soviéticos les corten el paso y, al encontrarles sin armas y esposados, les pongan en libertad. Ya hemos dicho que la Legión Azul se ha formado sobre todo con personal forzado a quedarse, en parte con jóvenes reclutados a comienzos del otoño y recién llegados al frente, cuando la Spanischen División ya ha sido disuelta. Unos pocos han intentado desertar y han alcanzado su objetivo, otros han fracasado...
...Oficialmente, ninguno de los miembros de la Legión regresará ya al frente de guerra. El general Walter Model, que ha sucedido a Von Küchler en el mando del Grupo de Ejércitos Norte, por haber sido este último cesado por un Hitler furioso (Model durará menos de dos meses), tiene planes para los españoles. Ha pensado utilizarles en primera línea, pero, al parecer, el capitán Haxel, oficial de enlace con la Legión, ha apuntado a su jefe que eso supondría la práctica desaparición del contingente español, arrasado al reanudarse la ofensiva enemiga, y la protesta de su gobierno, un precio político innecesario y alto en esta coyuntura de la guerra. De forma que la Legión permanece en Estonia, en situación de relativo descanso. La tropa no entra en combate, pero los oficiales someten a los hombres a su cargo a un nuevo periodo de instrucción con el único objetivo de que estén ocupados, no tengan demasiado tiempo para darle vueltas a la cabeza o se produzcan peleas entre ellos por cosas nimias.”

El regreso... del cautiverio
Tras atravesar de nuevo el Bósforo, el barco se detuvo en la noche del 27 en Estambul. Aquí esperaba la comisión de repatriación española, que subió a bordo. Formaban parte de ella distintos tipos de autoridades, así como periodistas, médicos, enfermeras, capellanes, el comisario Armero y el inspector Gómez, de la Dirección General de Seguridad. En la madrugada del domingo 28 el barco abandonó Estambul. Georges Brouardel, presidente de la Cruz Roja Francesa, había negociado con su homólogo español que el barco haría escala en el puerto francés de Marsella para que aquellos ex prisioneros que no deseasen regresar a España (situación que podía afectar a los desertores) tuvieran la opción de intentar rehacer su vida en la Europa democrática. Incluso organizaciones de exiliados españoles hicieron llegar al barco su deseo de recibirles en tierras francesas, pero, al parecer, sólo uno de ellos deseaba optar por esa vía. No obstante, la delegación española, tras recibir instrucciones de su gobierno, impuso un itinerario directo a Barcelona, sin escalas.
Como no podía ser de otra forma, los medios de comunicación franquistas montaron una campaña de propaganda de afirmación nacionalista y fervoroso anticomunismo en torno al regreso de quienes habían sufrido un largo cautiverio en los campos soviéticos, aunque esto no pareciera ser lo más conveniente cuando todavía quedaban presos en la URSS. La campaña en los medios comenzó a bordo del barco, pues los periodistas radiotelegrafiaron sus crónicas sobre los recién liberados y los organismos oficiales tenían ya preparados a varios familiares para que a través de ese medio hicieran llegar su aliento y cariño a los hombres del (barco) Semiramis, que respondieron con la voz entrecortada por la emoción. Y en Barcelona aguardaban representantes de todos los medios y las cámaras de NO-DO. También esperaban con impaciencia los familiares de los repatriados que se habían desplazado hasta allí y miles de curiosos, unos vecinos de Barcelona, otros llegados desde distintos puntos del territorio nacional...

...También hay que recordar que todavía permanecen en los campos soviéticos un puñado de compatriotas. Seis miembros del personal militar han quedado retenidos: dos por haber sido condenados a penas de veinticinco años de cárcel, uno catalogado de loco por las autoridades soviéticas, y de otros tres existen noticias de que se encuentran internados en algún campo, pero se desconoce la localización. Además, al parecer, varios pilotos y marinos, diecinueve permanecen internados en distintos lugares de la URSS. Gracias a las gestiones de la Cruz Roja Francesa y otros organismos, en diciembre de 1954 regresarán, a bordo del buque Crimea, otros prisioneros, una parte de ellos desertores desencantados del régimen comunista.”

Un pequeño retrato en suma de la historia de la Guerra Civil, ya que al menos el primer contingente de la División Azul era mayoritariamente veteranos de la misma e ideológicamente afines a luchar contra la URSS, que a medida que avanza la guerra y subordinados a operaciones menores que no se citan cuando se habla de la Batalla de Leningrado pero que hicieron que un buen puñado de españoles regaran con su sangre la tierra rusa.

Libro ideal para estos nostálgicos del franquismo, que ni lo vivieron ni quieren conocer que Franco no dudó una vez más en sacrificar compatriotas como agradecimiento a Hitler por los servicios prestados, que se apuntan a sacar banderas franquistas y poner en sus móviles cantos falangistas y fascistas. Una realidad lejos de las imágenes de honor y gloria que pululan por youtube y los programas derechoides y leguleyos de argumentar memoria de España obviando la cruda realidad de lo que significó la olvidada presencia de españoles, tanto en la División Azul como en el Ejército Rojo, que permanecen sepultados en tierra extranjera.
Un libro muy recomendable para un país que suele olvidar con demasiada frecuencia la historia para reclamar historia tergiversada y no hay gloria en matar a semejantes o morir matando, sólo tumbas sin nombre que nadie recordará...

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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