The Adversiter Chronicle

viernes, 29 de julio de 2011

"Ajedrez", por el profesor Rufus Cjësswick

El alfil: las fuerzas aerotransportadas del ejército del ajedrez

Resulta curioso el ajedrez como juego porque es inevitable preguntarse quién lo inventó aunque yo prefiero decir siempre si me dejaran, quién lo diseño.

Y es que en este siglo XXI el diseñador y arquitecto de tan maravilloso juego podría ser tildado de profeta. Lo digo porque desde la guerra de Viet-Nam, se ha implantado el concepto de fuerzas de intervención rápida, a bordo de helicópteros la infantería y pertrechos, avituallamiento y suministro logístico como artillería. Al igual que el alfil, estas unidades deben ser capaces de mantener una posición o efectuar ataques rápidos y letales amén de efectivos. No son unidades que entren en primera línea pero toman posiciones o simplemente esperan la orden de intervenir.

Y uno no puede evitar comparar los afilados y vertiginosos movimientos del alfil con una de estas unidades, que no ganan las guerras pero sí pueden decidir una batalla.

Es el alfil una pieza misteriosa, que no suele gustar al aficionado al ajedrez. Su movimiento en diagonal suele ser una dificultad para elaborar jugadas y solemos relegar los alfiles a vigías de parte de terreno del tablero o dar un golpe rápido sacrificándola en la réplica del contrario. Pero el alfil, uno para cada color del tablero, es un samurai, una fuerza de intervención rápida que sabiamente jugada logran conjuntar ambas piezas gemelas y que bien escoltadas por peones o caballos que las cubran, causan pavor en el contrario al verlas amenazantes y con el culo a salvo. El alfil es un templario que ha entregado su vida al rey y consagrado su alma al eterno sacrificio ante la ignorancia del jugador en conocer su arte de hacer la guerra ajedrecística.

Muchos aficionados no lo quieren reconocer, pero el movimiento en diagonal causa confusión en quien no ha sido entrenado en la visión geométrica del tablero. Esto hace que al final haya buenos aficionados que saben elaborar jugadas con reina, caballos y torres y relega como dije antes al alfil a operaciones secundarias. Error atribuible a no recibir una adecuada enseñanza y adiestramiento el jugador para manejar sus dos asesinos.

El alfil es misterioso. Su forma, su desplazamiento espacial y lo sorprendente cual víbora de sus ataques, es sencillamente sublime y sublime es el temor que provoca en el juego del contrincante. Esta falta de manejo y de visión espacial, hace que un jugador avezado camufle en una esquina su alfil esperando a que la torre quede vulnerable. Comparable a la embestida de un tiburón blanco y negro por llevar dos días sin comer, causa tal estupefacción ver como nos destrozan la torre inesperadamente y sin poder al menos cazar el alfil en contra réplica, que el daño psicológico capaz de provocar el alfil le hace único y, tal vez por eso, el gran desconocido y pieza más infrautilizada del ejército del ajedrez.
Su único punto débil es que necesita en la mayoría de los caos de apoyo de cobertura, cosa fácil al inicio de la partida pero que se complica a medida que avanza la misma y se van perdiendo piezas o perdemos ventaja táctica con desventaja estratégica.

Si el ajedrez es un invento árabe, el alfil es la pieza más islámica envuelta en halo de misterio pero implacable en su silencio al jugar. No hay muchos ejemplos de alfiles políticos aunque me viene a la mente el embajador de EEUU en la ONU durante la crisis de los misiles o el asesino de Trotsky por citar dos ejemplos de alfiles: personas de bajo perfil a nivel de liderato pero que llegado su momento intervienen rápido y con eficacia, unas veces con gloria y otras con muerte segura, pero que al igual que el alfil no hacen preguntas aún sabiendo que son sacrificables, infravaloradas y algo frikis.
No perdáis el miedo al alfil y dejar que os enamore en su elegancia asesina porque es un fiel escudero del rey.
Rufus Cjësswick

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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jueves, 28 de julio de 2011

"TELEMIERDA INC."

Suplemento televisivo cutre de The Adversiter Chronicle

Final de “Supervivientes”: ¡Que maravilla de auténtica auténtica mierda televisiva!

Se esperaba con expectación por parte de los yonkis de “TELEMIERDA INC.” la final de “Supervivientes”, el programa sado maso de Tele5 donde una serie de famosos, y un grupo de gentes de bien normales que diría Rajoy, son llevados de vivac a una paradisíaca isla faltos de la tecnología y servicios de la sociedad occidental, se les hace pasar hambre, se les empareja con gentes psicológicamente contrapuestas, hacen absurdas pruebas dignas de “tigres y leones” pero sin la gracia del Torrebruno y finalmente se llega al paroxismo de la final donde os aseguro que en esta edición se han superado.

Llegaban a la final tres pero al final fueron cuatro: la Sonia Monroe, una cuñada de la Rocío Jurado, la concursante famosa que le exploto una teta al saltar desde el helicóptero al agua en el inicio de la edición de este año, y la única finalista del grupo de gentes de bien que diría Rajoy, una tal Rosi.

Esa maravilla de comunicador de mierda que es Jorge Javier se ha ganado con esta final de “Supervivientes” ser de nuevo serio candidato a ganador del “Premio Ondas”. Su innato talento y astucia para enfrentar a los concursantes, corromperlos, alterar sus estados de ánimo y conducir el tiempo de un directo de denso contenido, sólo deben ser proporcionales al sueldo que se gana el notas. Nunca desfallece, cuando un tertuliano piensa que ya le ha cogido, Jorge Javier es cuando más se crece. Como en esta gala en que toreó con maestría y con bravura torera al morlaco de Aida, auténtica depredadora de segundos chupando cámara pero que empieza a tener signos de estrés. Hubo un momento en que parecía que Jorge Javier se quedaría noqueado y es entonces cuando el maestro alza los brazos y se pone a cantar destrozando a su rival en cuestión de segundos y aplausos del público haciendo que Aida se fuera indignada del plató...

Comenzó la gala según el guión y con las cuatro finalistas dando vueltas por el espacio aéreo cercano al plató en un helicóptero mientras se mostraban resúmenes de las protagonistas durante su estancia en la isla y un par de conexiones entre helicóptero y Jorge Javier. Cuando por fin aterrizan resulta que no hay cuatro finalistas y una de las cuatro deberá abandonar si así lo decide el veredicto de la audiencia...

¡Vaya pifostio que montó la Sonia Monroe cuando le comunicaron que quedaba fuera de la final! Os aseguro amigos y amigas que hacía eones que no cataba tal mierda televidente, que fanfarria de endorfinas, excitación sexual sado maso con rasgos fetichistas, auténticos pensamientos depravados rayando en el mal gusto viendo como la Monroe montaba su numerito de ataque de ansiedad consolada por la imponente hermosura, no tanto belleza, de la presentadora desde la isla que acompañaba a las finalistas menos una que al final no era.

¿Recordáis de vuestras fantasías onanistas a Paula Vázquez, la de “Aquí hay tomate” o la Belinda Whasintong, incluso a las chicas de Hermida, que cuando aparecieron por primera vez nos dejaban con la boca abierta y el palo de la bandera listo para una mano de pintura? Pues esta chica es la última joya de “TELEMIERDA INC.”
De rara belleza, pelo fascinante y cuerpo no del todo perfecto si la enfocan de frente a distancia, en las distancias cortas sencillamente te seduce y antes de que acabes de procesar que es toda mandíbula y es una belleza un tanto desconcertante, acabas entregado y cautivo de su gracia y su figura. Cuando consolaba a la Monroe, en ese punto en que ya no sabes cuando una de estas ladillas del famoseo cutre y casposo sólo por encima del frikismo están actuando, hubo un instante, tan sólo un instante en que s veía a una hermosa joven mostrando aún su magia adolescente y no pude evitar preguntarme qué sentiría al ver el daño que el circo de la mierda televisiva provoca en las neuronas de las concursantes...

Claro que la Monroe nunca destacó por la capacidad de sus neuro transmisores para no quedar bloqueados, pero su perreta de niña estúpida sólo demostró que ya se pensaba ganadora y no tenía espíritu deportivo amén de ser muy muy mala perdedora. Un asco.


Y llega la prueba final que ha sido el broche de oro y más de algún tarado se masturbará congelando la imagen de sus concursantes cuerpos sumergidos en la pecera donde debían aguantar lo máximo posible la respiración. Genial la cordobesa no famosa que simuló un ataque de pánico y luego va y aguanta más de medio minuto pasando directamente a la final. Para amantes de las estadísticas deportivas decir que la de la teta explotada aguantó 28 segundos y la cuñada de la Jurado 25.

Con esos tiempos, y habiendo la cordobesa pasado directamente a la final por haber superado la prueba de la pecera, era la audiencia mediante los típicos mecanismos de voto saca cuartos quienes decidían y decidieron que pasara la parienta de la tonadillera que finalmente ganaría el concurso en la votación final por el mismo mecanismo saca cuartos.


En resumen, auténtica y exquisita mierda televisiva que raya en una obscenidad pecaminosa cuando tenemos una alerta de hambruna y esta famosa pariente de la tonadillera se lleva 200.000 aurelios porque sólo comía cangrejos, pescados torpemente capturados y migajas como los espagueti donde parecían auténticos cerdos comiendo.
Mierda como podéis ver que supondrá todo un reto para Tele5 de superar en próximas ediciones aunque si conservan a Jorge Javier todo es posible.
¡¡Sencillamente fabuloso!!

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miércoles, 27 de julio de 2011

"Un miércoles... un poema", suplemento poético

Llega el sol y las penas se van como un verso tirado al mar...

Sin título*
Un día te fuiste
Dejándome solo
En mi caminar

Ese día fue triste
Creí naufragar
Pero tu recuerdo
Me hizo reflotar

No podían ahogarse
Tantas cosas buenas
Que me hubiste dar

Y hoy vivo queriendo
Saber que es verdad
Que tú has encontrado
La felicidad
Ánxelu

Sin título*
Viví por ti
Contigo y para ti
Y nunca más seré
Lo que contigo fui

Pues ya nunca oiré
Tu sublime decir
Y siento que seré
Sin ser feliz

Quién sabe en qué galaxia
Estás haciendo nido
Quién sabe si el gran Dios
Al verme compungido
Me hará surcar el éter
En pos de tu destino

Y así poder estar
En el mismo sitial
Y abrazarnos de nuevo
Con la marcha nupcial
Tocada por Cupido
Y su corte celestial
Ánxelu

*propiedad intelectual de Ánxelu y publicado con su autorización


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lunes, 25 de julio de 2011

"Lomo con tapas"

Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: La Guerra de la Independencia
Autor: Miguel Artola
Editorial: Espasa Calpe, S. A.
Año de edición: Febrero de 2008 – 2ª edición

¡Sacar la bandera conque engalanasteis las ventanas en el pasado Mundial de Sudáfrica! ¡Sacar los pantalones de la mili y la carabina de balines que nos invaden los gabachos!

Comienzo de manera tan patriótica y guerrera este número de “Lomo con tapas” porque traemos hoy un libro que habla de nuestra última gran guerra hasta la Guerra Civil. Un libro que nos habla de que hubo una época que marcó el posterior aislamiento de España del resto de naciones europeas y a la vez explica la raíz del ocio acerval para con los franceses de los españoles y viceversa.

El caso es que en 1808 los españoles se echaron a las calles y sacaron banderas no para celebrar un gol de Iniesta, resulta que al bueno de Napoleón, que andaba por aquella repartiendo reinos entre sus parientes y generales, se le ocurre que dar el reino de España a su hermano. El Rey se llevaba mal con su hijo, un botarate absolutista que prometió el oro y una constitución que hiciera entrar a España en el siglo XIX y que al final ahorcó, compró, o simplemente les hizo emigrar, a quienes lucharon por su causa...
Pero este libro de Miguel Artola nos habla de la guerra por expulsar al ejército imperial y restaurar la independencia nacional.

Miguel Artola (San Sebastián, 1923) es uno de, como siempre estos apuntes biográficos los saco de la solapa del libro, es uno de los más prestigiosos historiadores españoles. Es académico de la Historia y doctor honoris causa por las universidades del País Vasco y de Salamanca. Ha obtenido, entre otros, el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales y el premio Nacional de Historia.

Escrito de manera amena y dinámica, es de agradable lectura para quienes sientan la pasión por la historia. Pero ya sin más os dejo con unas breves pinceladas para que me deis la razón...

La quiebra del Antiguo Régimen...
Los acontecimientos políticos y militares de 1808 marcaron el inicio de una nueva época de la historia de España. La guerra de la Independencia, como suele ser para quienes la soportan en su patria, fue el aspecto dominante, aunque la historia presta mayor atención a los cambios políticos y sociales que tuvieron lugar durante o como consecuencia de la guerra. Las Cortes de Cádiz iniciaron el proceso revolucionario que introdujo el constitucionalismo y cambió la organización de la sociedad y de la economía. La independencia de las colonias americanas transformó la identidad territorial de la Monarquía de España. Las condiciones objetivas para la revolución produjeron en su tiempo una abundante literatura, cuya mayor debilidad fue olvidar la importancia de las circunstancias en el origen de los sucesos revolucionarios. La crisis del Antiguo Régimen fue la condición que permitió la conquista del poder y la formación de una opinión liberal dispuesta a continuar la lucha hasta la victoria. Tuvo dos manifestaciones distintas: la primera fue dinástica y dio lugar a la sustitución violenta del rey por el príncipe de Asturias y a la abdicación de todos los varones de la familia en el emperador francés; la segunda afectó al aparato del Estado, cuyos titulares no se atrevieron a ejercer su poder, cuando hacerlo comprometía su carrera. El poder, abandonado por sus titulares, recayó en manos del pueblo.”

Fernando VII abandona Madrid...
En la mañana del mismo día en que salió Fernando VII de Madrid, Murat inició sus requerimientos para que se le entregase al Príncipe de la Paz. Dos días después repitió su demanda, que renovó luego cotidianamente. La Junta de Gobierno consultó al rey, que se encontraba a la sazón en Vitoria, y aunque este les ordenó que no accediesen a la pretensión del gran duque, terminaron por entregarle, luego que el general Belliard afirmó el 20 de abril por escrito <<que el Príncipe de Asturias había puesto a su disposición al preso don Manuel Godoy>>, y sin tener en cuenta si había transcurrido el tiempo mínimo para que pudiese cruzarse toda la correspondencia que el oficio del jefe de Estado Mayor francés implicaba. Aquella misma noche tuvo lugar la entrega del prisionero, que emprendió a continuación el camino de Bayona, adonde seis después, cuando los reyes padres habían ya, por su parte, iniciado el viaje que les conduciría al mismo destino. En dicho lugar se les unieron luego el infante don Francisco, la reina de Etruria y el infante don Antonio, con lo que Napoleón llegó a tener en sus manos a la casi totalidad de la familia real española, a la que iba a dictar su voluntad.

El 20 de abril Fernando VII y sus acompañantes habían cruzado el Bidasoa -el Rubicón, en frase de Escoiquiz-, y poco después tenía lugar el encuentro con los grandes, enviados desde Aranjuez. Según Escoiquiz, informaron al rey de <<que la verdadera intención del emperador era la de destronar a la casa de Borbón de España>>. Ceballos, en cambio, afirma que <<su explicación con respecto a las intenciones del emperador no fue la más lisonjera>>. Una vez alojados en Bayona, y tras las iniciales visitas de cortesía, se celebró una comida en el castillo de Marrac. En este momento el monarca y sus consejeros aún conservaban sus ilusiones, según prueba la respuesta de la Junta de Gobierno a un oficio de Ceballos, con fecha de 20 de abril, en el que se habla <<de la acogida amistosa que el emperador de los franceses y rey de Italia hizo a V. M: en Bayona>>.”

Las tropas imperiales muerden el amargo polvo de la retirada...
El vacío creado por la captura del ejército de Dupont dejaba Madrid al descubierto, lo que provocó un movimiento generalizado de repliegue que no todos los ejércitos franceses serán capaces de llevar a cabo. Junot, aislado en Lisboa por el levantamiento español, trata de cumplir las instrucciones de Napoleón, que le ordenaban apoyar las operaciones de Bessiéres y Dupont. Las columnas de Loison y Avril no pudieron abrirse paso, por lo que Junot, enfrentado simultáneamente con el levantamiento portugués, decidió concentrar sus fuerzas en torno a Lisboa, dejando en Almeida y Elvas guarniciones destinadas a mantener abierto el camino para una retirada que la derrota de Bailen había hecho imposible.
El 1 de agosto iniciaba su desembarco en las playas de la desembocadura del Mondego la la división que el gobierno inglés enviaba como respuesta a las peticiones de los enviados de las Juntas españolas. Las tropas mandadas por el joven Arthur Wellesley sumaban, inicialmente, 9000 hombres, cifra que ascendió hasta los 16.000 cuando se le unieron en días sucesivos nuevas divisiones inglesas, efectivos a los que se añadieron algunos miles de portugueses.

Junot, a pesar de la superioridad numérica de sus fuerzas (28.000 hombres), se encontraba en una situación estratégica crítica debido a la hostilidad popular que el levantamiento español había producido. Enfrentado con la necesidad de cubrir dos objetivos simultáneamente, ocupar el país, especialmente Lisboa, y combatir al cuerpo expedicionario inglés, su decisión de atender por igual ambos problemas le llevó a luchar en condiciones de inferioridad numérica en Vimeiro (21 de agosto). La batalla fue planteada por Wesllesley según el modelo casi constante en su vida: superioridad de posiciones, previamente elegidas con gran minuciosidad, y táctica de desgaste del enemigo, al que se obliga a atacar en desventaja al mantener una imperturbable postura defensiva, El resultado de Vimeiro de los supuestos mencionados fue la derrota táctica de los franceses, cuyos ataques jamás tuvieron la fuerza necesaria para desalojar a los británicos de sus posiciones. La llegada de sir Harry Burrard, que tomó el mando de las fuerzas inglesas al final del combate, paralizó la persecución de los imperiales, lo que permitió a Junot retirarse sobre Lisboa sin ninguna dificultad.”

Wellington...
Apenas conoció Wellington la nueva dirección del avance francés siguiendo siguiendo la ruta Viseu-Coimbra, noticia que coincidía con un momento de gran concentración de sus fuerzas, decidió presentar batalla, ocupando la fuerte posición de Busaco. La línea anglo-portuguesa -formada por 52.000 hombres- cubría las alturas de la sierra de este nombre desde Paradas al Mondego, teniendo su centro de gravedad en el edificio del convento de Busaco, al borde del mejor de los caminos que llevaban a Coimbra. El 25 de septiembre, las avanzadillas del ejército de Reynier llegaban ante Busaco y, al día siguiente, Massena , tras inspeccionar el terreno, ordenaba un ataque frontal en el que habían de participar los cuerpos de ejército de Ney y Reynier, cada uno de los cuales lanzaría varias columnas divisionarias contra un sólo punto de la línea aliada. Comenzaría el ataque el 2º ejército, y una vez coronada la cordillera, llevaría a cabo una conversión para atacar la posición del convento por retaguardia, al mismo tiempo que Ney lo hacía por el frente. La elección de Massena suponía la aceptación de la fórmula planteada por Wellington, y daba a este todas las ventajas inherentes a una posición elegida y ocupada con entera tranquilidad, y a una batalla cuyo desarrollo había de corresponder sustancialmente a las previsiones del comandante británico.”

Guerrilleros y españoles todos...
El comienzo de las guerrillas en Cataluña resulta aún más impreciso que en el resto de España, al confundirse con una fórmula bélica más antigua: el somatén. Las primeras batallas del Bruch responden a la fórmula del levantamiento general, pero esta forma de hacer la guerra será pronto sustituida por el profesionalismo del guerrillero, aunque el tránsito no resulta perceptible para los propios protagonistas. Aún más: en Cataluña,el ejército regular, después de las derrotas experimentadas ante las fuerzas de Saint-Cyr, optará por una línea estratégica puramente guerrillera que caracteriza su actuación hasta la etapa final de la contienda, en que muchas de las guerrillas se convertirán en unidades regulares a escala divisionaria en ocasiones e, incluso, de cuerpo de ejército.
El somatén se convertirá o será sustituido por el guerrillero de forma tanto más imperceptible cuanto que los jefes de los primeros seguirán siendo caudillos militares cuando, en lugar de dirigir masas populares cuya fuerza básica es el número, pasan a conducir los grupos reducidos de combatientes seleccionados. Milans del Bosch, un teniente coronel en situación de media paga, fue el primer jefe de los somatenes, cuyos miembros en muy pocos meses se transforman en soldados permanentes. Manso y Solá estuvo en Gerona y Rosas antes de convertirse en caudillo de una partida. Franch y Estalella surgen de las filas de los que combatieron en el Bruch.
La aparición de la guerra de guerrillas atrajo de manera inmediata la atención de la Junta Central, que trató de introducir un cierto orden y control en la nueva forma de hacer la guerra. El reglamento de partidas y cuadrillas, de 28 de diciembre de 1808, fue seguido en 17 del siguiente abril por el decreto destinado a organizar el llamado Corso terrestre, que ya tenía antecedentes en la partida establecida con ese título en Navarra por Mina el Mozo. Antes de esa fecha -20 de febrero-, la Junta Superior del Principado de Cataluña publica un Reglamento para los somatenes, que junto con los anteriores constituyen las primeras fórmulas destinadas a institucionalizar el nuevo tipo de combatiente y de guerra.”

Efectos de la guerra de guerrillas...
La importancia histórica de la acción de las guerrillas, cumplidamente exaltada en lo que tiene de valores humanos, resulta infravalorada en lo que respecta a su decisiva trascendencia militar. Los recientes ejemplos de guerras revolucionarias en las que guerrilleros o partisanos han combatido y triunfado frente a fuerzas regulares más poderosas numérica y posicionalmente, junto con la elaboración doctrinal que de su experiencia nos han brindado sus caudillos, han permitido un nuevo acercamiento y una más justa estimación histórica de la importancia de las guerrillas en el victorioso desenlace de la guerra de la Independencia.
Un estudio analítico de la guerra en el que se trate más de valorar el número de bajas y los daños causados a los franceses, que de describir batallas libradas de acuerdo con los principios académicos de la táctica militar, habrá de estimar forzosamente la acción de las guerrillas como más decisiva que la de los ejércitos regulares español e inglés. En definitiva, los imperiales no fueron obligados a evacuar el país por la derrota que sufrieron en los Arapiles y todavía menos por las que posteriormente experimentaron en Vitoria. Antes de esas batallas su dominio de la Península había alcanzado un punto crítico y bastó un resultado adverso en un único combate para verse obligados a evacuar, primero Andalucía y luego la totalidad del país. El comentarista militar Liderar Hart, en su libro sobre `La estrategia de aproximación indirecta, enuncia esta misma idea cuando afirma que <<tratar la guerra de la Península como una crónica de las batallas y los sitios realizados por Wellington es quitarle su verdadera significación>>.
Atacados por la permanente acción de los guerrilleros, las tropas francesas resultan fijadas al terreno, y si conservan una relativa iniciativa táctica -la de perseguir a las partidas- es a costa de perder o cuando menos de ver profundamente afectada su iniciativa estratégica de conjunto. En el momento crítico en que Massena se encuentra detenido con 50.000 hombres ante Torres Vedras en espera de refuerzos, Espoz y Mina consigue fijar en Navarra durante tres meses a los 38.000 hombres que forman el 9º ejército, la Joven Guardia y la guarnición de las plazas de la provincia.”

Libro en suma apasionante que aparte de refrescar las neuronas patrióticas nos dice que antes de independentismos boineros, esa cosa llamada España se unió contra el invasor. Por otra parte, asistiremos en primera fila a que España sí era ya Europa sufriendo los avatares que el cambio de régimen de gobierno absolutista al representativo que proclamaban las revoluciones provocó en el continente. Es indudable que se ha solapado que Napoleón no perdió, comenzó a, su aura en Rusia, tambien en España y si la Península no se hubiera sublevado es posible que la historia fuera otra en nuestros días. Inventamos un nuevo arte de lucha en la guerra que aún sigue vigente, el denominado “conflicto asimétrico” que pone en jake a ejércitos regulares frente a la hostilidad de la población.
También contiene el libro unas páginas dedicadas a cuadros y grabados sobre la época que resultan deliciosos como contrapunto gráfico a los narrado.
Libro ideal para guardias hospitalarias y de seguridad de amantes de la historia, para regalar a adolescentes indolentes y a la suegra si tiene migraña ya que su lectura le aumentará el dolor si está acostumbrada a leer las tramposas novelas históricas, no lo leerá pero se cagara en todos los muertos del yerno.
Tal vez el problema de España es que siempre nos tragamos las leyendas negras que sobre nosotros se han escrito...
 
 
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