The Adversiter Chronicle

jueves, 18 de octubre de 2012

"Del derecho pero al revés", por P. Gargajo Bilioso


Una sección de Palomino Gargajo Bilioso en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Nacionalismos ibéricos

Periódicamente se dan en España movimientos que la contraen y hacen crujir sus cuadernas. Perder el tren de las Cortes de Cádiz ha llevado a una historia reciente confusa donde todas las contrariedades del frente interior, a medida que se perdía el imperio exterior, salían a la superficie. España y los españoles no siguieron la corriente europea de hacer un estado laico e industrial. La ola de un estado nacional en los diferentes estados europeos a medida que avanzaba el siglo XIX hizo nacer el amor a la cultura de la tierra y anidar en las mentes la idea de naciones ajenas a la nación española, movimiento natural en una España encorsetada política y económicamente donde fraguó una burguesía rural sin conexión con la burguesía industrial que florecía en otras zonas de España. La llegada de la ola ideológica hizo que un país sin tradición parlamentaria democrática, ligada a la revolución industrial, enconase sus extremos ideológicos. Europa entraba en la era del siglo XX y la guerra industrial pero España tuvo que saltar en 1931 para descubrir que los males eran iguales en la monarquía que en la República. La historia posterior es de sobra conocida pero se insiste en no mostrarla como parte de la historia europea. La sublevación militar contra la República era consecuencia de las luchas ideológicas y geo estratégicas que tuvieron su continuidad en la II Guerra Mundial.

 La apertura de archivos de la antigua URSS y la desclasificación transcurrido el tiempo establecido en los servicios de inteligencia que eran aliados contra el fascismo, aunque no todos los aliados fueran democracias, permiten ver con claridad y nitidez las verdaderas motivaciones que permitieron que España no siguiera el rumbo marcado. La neutralidad de Franco era vista como un mal menor y éste era conocido en las cancillerías europeas por su nacionalismo español y fue utilizada tal convicción a los intereses de los aliados y de los EEUU posteriormente en la Guerra Fría de un mundo bipolar.

 Por su parte los nacionalismos periféricos fueron asimilados por una burguesía capitalista que veía réditos en mantener la llama de ser anómalos como parte de España y utilizaron sabiamente que Franco y su régimen ganara el poder por las armas.

El problema es que los nacionalismos periféricos de España, al igual que el propio nacionalismo español, se basa en una serie de farsas, memoria tergiversada y convertida en antagónica tras la Guerra Civil y una serie de intereses que sólo obedecen a mantenerse en el poder quienes se consideran herederos del legado de los románticos, por el periodo, teólogos de esa nueva religión que es el independentismo, con sus propias liturgias, credos y casta sacerdotal que en lugar de púlpitos están en escaños.  Pero no les importa tender la mano a sus antagonistas ideológicos y sus actos terroristas.

El fin de ETA parecía ser el principio de cicatrización de una herida abierta. Pero surge la crisis económica y vemos con sorpresa como un partido y un político azuzan la demagogia, las medias verdades y manifestaciones fuera de contexto para tapar la realidad económica de una región, una comunidad autónoma, que se encuentra en bancarrota.

Una vez más, antes de asumir el mea culpa, se busca un culpable: España.

 Hay una España culpable aunque no les guste que se diga.
Es la España de jóvenes y adultos nacidos en la dictadura pero criados en democracia que son inducidos a mantenerse en posiciones enconadas. Con Dios de su parte y sin encomendar sus partes al diablo, la España de sacristía y aroma cuartelero que tan bien describió Unamuno, está cometiendo el pecado de añorar el paternalismo autárquico de la dictadura y el régimen franquista posterior a los acuerdos con EEUU. Es cierto que el mérito del régimen de Franco fue crear una clase media y desarrollar áreas industriales. Pero no se puede catalogar a una ciudadanía a medida que esta se desarrolla, sea el régimen que sea o el modelo de estado. Es indudable que el obrero español de regiones industrializadas alcanzó un desarrollo de calidad de vida y oportunidades para sus hijos que no se habían dado nunca en nuestra historia. Pero hasta ese desarrollo forma parte del desarrollo de Europa. Uno de los logros de la dictadura fue crear las bases normativas y de estándares de protocolos para que cuando se produjera el ingreso, su proceso, con la entonces CEE fuera lo menos traumático posible.

 Habrá elecciones en el País Vasco y la moda soberanista tomará vientos para hacer ver que navegan cuando en realidad unos buscan el voto de quienes hasta ahora apoyaban a ETA y otros tratan de tapar su quiebra.

 Por desgracia el cuarto poder en España es una quimera donde prima el interés empresarial y el rédito político. La falta en las formaciones políticas de una verdadera democracia interna que hiciera posible una regeneración emanada de las bases propicia la perpetuación en el poder de una clase política que va envejeciendo en la misma taponando la natural y sana regeneración de mentes e ideas innovadoras si no nuevas.

Los partidos nacionalistas periféricos pecan de los mismos males pero se tapan y solapan con el argumento de que España es la invasora y no deja desarrollar su idiosincrasia que en más ocasiones de las deseadas responden a ensoñaciones simples pero agresivas que encuentran eco en intelectuales apesebrados que no tienen oponentes en nacionalistas intelectuales españolistas tan rancios e hipócritas como los periféricos.

Así, mientras la masa ciudadana y demócrata asiste muda al engaño de un gobierno que debería decir de una vez por todas lo que hay que hacer para salir de la crisis y someter sus medidas al plebiscito de las urnas o bien crear un gobierno de aglutinamiento, porque si se dice de concentración son capaces de acusar a Rajoy de nazi, que aunara esfuerzos, vemos como los extremistas de izquierdas y de derechas aprovechan para llegar o mantener sus cuotas de poder.

 Por otra parte resulta inaudito que el Nuncio apostólico no informe al Vaticano de que algunos de sus súbditos están meando fuera de la pila bautismal.
Es hora de que un gobierno de derechas deje claro a quien corresponda vaticanamente que la
   religión en España no debe inmiscuirse. Bastantes siglos llevan jodiendo la marrana y en época de crisis resultan obscenos ciertos comportamientos. La ciudadanía española sabe y reconoce la labor social de los miembros de la Iglesia, pero el estado debe ser laico.

Dará para mucho que comentar este otoño-invierno, pero antes de que aumente el tono de los rebuznos de los nacionalismos periféricos y español, es la propia ciudadanía que se identifica con valores cristianos aprenda a vivir en un país donde hay libertad de culto y ser creyente no cualifica para cargos públicos. Al menos no más que no ser creyente.

Resulta absurdo discutir si puede sentirse uno de una región y no pueda serlo a su vez español. Nadie ha discutido nuca la idiosincrasia regional. Pero sobre el espectro de un nacionalismo histórico inexistente han crecido y medrado desde intelectuales a mafiosos a los que hay que hacerles ver que la democracia es generosa y protectora de sus súbditos pero que hay unos límites. Que digan claro que debemos avanzar a un estado federal, inherente a monarquía o república.

 Un ejemplo es la polémica con las declaraciones  sobre la policía autonómica catalana. Son perfectamente legítimas en el contexto en que fueron realizadas pero con la malicia del oportunismo coyuntural. Lo peor es que serán replicadas e informadas con la misma malignidad por el nacionalismo español, en realidad llamándolo por su nombre nacional socialismo español.

Es estado tiene normas y entes capaces de abortar cualquier intento de ilegalidad, pero es hora de que la ciudadanía tome las calles para, sin enfrentarse, mostrar lo que quieren. Ya lo hacen en las urnas sólo que no captan el mensaje quienes reciben el honor de representarles.

El problema de España es una vez más los propios españoles…


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
http://theadversiterchronicle.org/

 
 
 
 
 
 
 
 
 


 

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