The Adversiter Chronicle

martes, 23 de octubre de 2012

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre

Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle
 
Libro: Historia de los bucaneros de América
Autor: James Burney
Editorial: Editorial Renacimiento
Traducción: Victoria León
Edición: Año 2007
 
Deliciosa obra la que traemos hoy a Lomo con tapas sobre la historia de los bucaneros a lo largo del siglo XVII escrita por un cronista del siglo XVIII y primeros del siglo XIX.
James Burney (1750-1821) fue oficial de la Marina Británica y escritor. A la muy temprana edad de diez años fue enviado a trabajar como sirviente personal de un capitán del navío Princess Amelia. En 1772 acompañó al capitán Cook en su segundo viaje de descubrimiento de los mares del Sur. A su regreso a Inglaterra, en 1774, sirvió de intérprete a Omai, el primer tahitiano que visitó la Gran Bretaña. También acompañó al capitán Cook en su tercer viaje, al final del cual, debido a la muerte de su inmediato superior, el capitán Charles Clerke, fue ascendido a comandante del Discovery.
Burney fue un hombre sociable y tuvo muchos amihgos literatos, entre los que cabe destacar a Samuel Johnson, Charles Lamb (el autor de los Cuentos de Shakespeare) y William Hazlitt.
Es también autor de diversas obras conocidas en el mundo anglosajón pero un perfecto desconocido en el mundo hispano siendo este libro la primera versión en español del mismo gracias a subvención del Ministerio de Cultura y disponible por tanto en las bibliotecas públicas, prueba de que las subvencionas no siempre son innecesarias aunque sean innecesarios muchos de los argumentos para otorgarlas. En este caso es la difusión de una obra que transversalmente es historia de la España americana que fue.
 
Siguiendo la estela de buques bucaneros viajaremos a lo largo de la costa del imperio español de ultramar a los Mares del Sur, veremos las vicisitudes físicas y políticas y un fresco de la sociedad compuesta por aventureros, colonos, esclavos y políticos que al vaivén de las guerras entre España y Francia, Inglaterra y Holanda hicieron posible que se distinguiera entre piratas y comisionados, siendo estos últimos tratados con más benevolencia que los primeros aunque las actividades eran similares hasta que la sucesión de Carlos II dictó la política de Francia y Gran Bretaña con la consecuencia de pasar los bucaneros a ser proscritos dictando su sentencia de muerte hasta 1720 en que la profesión de bucanero dejó de existir.
Pero os dejo como siempre unas breves pinceladas.
 
Un poco de historia para situarnos…
“Los hombres cuyas empresas van a relatarse, fueron oriundos de distintas naciones europeas, aunque la mayoría de Gran Bretaña y Francia; muchos de ellos gentes de mar que habiendo sido perjudicados por accidente o por la enemistad de los españoles en sus más honradas actividades en las Antillas, y tan instigados por la sed de botín como por el deseo de venganza, se enrolaron bajo el mando de diferentes líderes de su propia elección parta emprender una guerra depredadora contra los españoles.
Naturalmente los españoles trataron a estos hombres como piratas;  pero las peculiares circunstancias que motivaron sus primeras empresas, y un generalizado sentimiento de enemistad contra esa nación a causa de sus conquistas americanas, les valió la connivencia de las potencias marítimas de Europa y el ser conocidos, primero, con las suavizadas apelaciones de filibusteros o aventureros, y, más tarde, con la de bucaneros.
España, o, para ser más exactos, Castilla, como premio al descubrimiento, reclamó para sí el derecho exclusivo de posesión de toda América a excepción de Brasil, que fue concedida a los portugueses. El papa sancionó tales demandas y dicha división mediante la `Bula Intercaetera´, que fue acatada en una época en la que todas las potencias marítimas de Europa se hallaban bajo el dominio espiritual de Roma. Si bien los españoles no se arrogaban a sí mismos el exclusivo e incuestionable disfrute de tan enorme cantidad de territorios recientemente descubiertos, se mostraban especialmente deseosos de conservar enteramente para sí las Antillas. Tal era el espíritu monopolizador de los castellanos, que en vida de Isabel de Castilla, que fue considerada mecenas del descubrimiento de Colón, fue difícil acceder al Nuevo Mundo incluso para los españoles que no habían nacido súbditos de la corona castellana, pues se habían publicado repetidas prohibiciones de admisión de todas estas personas en los barcos con dicho destino. Fernando, rey de Aragón y esposo de Isabel, se había negado a contribuir a la organización del primer viaje de Colón, al pensar que no existía posibilidad de que éste diera fruto alguno; emprendiéndose éste a costa de Castilla, los territorios descubiertos fueron considerados apéndice de la corona castellana…”
 
Tratando tratados buscando la paz…
“…En Julio de 1670 se firmaba un tratado entre Gran Bretaña y España que se había redactado con el propósito de acabar con la guerra de los bucaneros y resolver las disputas entre los súbditos de ambos países en América. Se le dio el significativo nombre de   `Tratado de América´, y parece que fue éste el primer tratado que obedeció al común interés por establecer la paz en la Antillas. Los artículos que, en concreto, respondían a estos fines eran los siguientes:
II. Habrá de velarse por la paz universal y la sincera amistad tanto en América como en el resto del mundo, entre los reyes de Gran Bretaña y España, sus herederos y sucesores, sus reinos, plantaciones, etc…
III. Habrán de cesar todas las hostilidades, asaltos, etc… entre los súbditos de dichos reyes.
IV. Ambos reyes cuidarán de que sus súbditos se abstengan de toda acción hostil, y deberán abandonar la concesión de comisiones o patentes de corso y las represalias, así como castigar a los ofensores obligándoles a una reparación.
VII. Se enterrarán en el olvido, por ambas partes, todos los agravios del pasado.
VIII. El rey de Gran Bretaña podrá conservar y disfrutar de todos los territorios que posee en América.
IX. Los súbditos de cada una de las partes se abstendrán de comerciar o navegar por espacios dominados por la otra sin licencia expresa.
XIV. Las ofensas entre particulares serán reparadas según una legislación común, y no se tomarán represalias de no ser que les sea negada la justicia o ésta se demore sin motivo.
 
Tan pronto como en las Antillas se tuvo noticia de este tratado, los bucaneros, como de común acuerdo, resolvieron emprender una gran expedición. Muchas circunstancias habían hecho que surgieran desavenencias entre los bucaneros ingleses y franceses de las Antillas, pero la estima de Morgan como comandante era tan alta que aventureros de todas partes manifestaron su predisposición a unirse a él, y éste señaló Cabo Tiburón, al oeste de La Española, como lugar de reunión general. A consecuencia de esta alianza, a comienzos de diciembre de 1670, se reunía allí bajo su mando una flota integrada por no menos de 37 naves de distinto tamaño que tripulaban unos 2000 hombres. Con tan importante ejército, celebró un consejo con los principales comandantes y sometió a votación los distintos objetivos posibles – Cartagena, Vera Cruz y Panamá-. Panamá fue considerado el más provechoso, y la mala fortuna cayó sobre dicha ciudad…”
 
Condiciones bucaneras de rendición a la ciudad de Cartagena de Indias…
“…El 16, el día siguiente al desembarco, se rendía el fuerte de Boca Chica. Esto supuso un golpe de suerte inesperado que se debió en buena parte a la diestra actuación de un pequeño grupo de bucaneros, que incluso recibieron el elogio de M. de Pointis. <<Entre los líderes de estos bucaneros puede haber alrededor de unos veinte hombres que se distinguen por su coraje, y nunca ha sido mi intención atribuirles el mismo juicio que hice de los demás.
De Pointis dirigió el asedio con diligencia y entusiasmo. La Iglesia de Nuestra Señora de la Poupa fue tomada el 17, y el 3 de mayo la ciudad claudicó. Los términos de la rendición fueron los siguientes:
-          Todo el erario público, así como los archivos oficiales, serían entregados a los invasores.
-          Los mercaderes presentarían sus libros de cuentas y entregarían todo su dinero y mercancías destinadas a sus clientes.
-          Todos los habitantes serían libres de abandonar la ciudad o permanecer en sus casas. Quienes decidieran dejar la ciudad, tendrían antes que entregar todas sus propiedades a los invasores. Los que decidieran quedarse, deberían declarar bajo juramento, so pena de completa expropiación, el oro, la plata y las joyas que tuvieran en su poder; y, con la condición de entregar la mitad de sus bienes, podrían conservar el resto y ser después considerados como súbditos de Francia.
-          Las iglesias y otros lugares sagrados serían respetados y protegidos.”
 
Libro apasionante e ideal para marineros de agua dulce y tierras de secano, viajeros de mapas que gustan de descubrir posicionamientos geográficos así como turistas que buscan rutas cargadas de historias e historia.
Ideal para vigilias nocturnas y para la suegra que comenzará a santiguarse y rezongar antes los desmanes de unos hombres que hicieron del saqueo de posesiones españolas su modo de vida, utilizados por los monarcas europeos a los intereses del momento y la oportunidad perdida de haber creado un estado en América que  no fue posible ante la ceguera provocada por la codicia y el afán independiente de los bucaneros.
 
 
 

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
http://theadversiterchronicle.org/

 
 
 
 
 

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