The Adversiter Chronicle

lunes, 11 de mayo de 2015

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

LA LISTA NEGRA (1988) -The dead pool-
Una excusa para hablar de Harry El Sucio

Teníamos gana de aprovechar cualquier pase para hablar de Harry El Sucio que es hablar de Clint Eastwood. Por otra parte la película es de las que animan al equipo de cata cinematográfica para empezar bien el turno de noche y entrar en la madruguera hora del bocata sin que las horas sean espesas.

Ahora todo kiski valora positivimanete, casi veneran y aplauden cualquier cosa que haga el Eastwood. Pero en la época del estreno de la saga de Harry El Sucio se daba esa paradoja que suele darse en la fábrica de sueños de Hollywood: que las películas fueran éxito de taquilla con una legión de incodicionales y que la crítica las tildará, y al propio Eastwodd, de productos fascistoides, propagadores de violencia a las masas y de nula calidad cinematográfica...

Elegimos este botón de muestra por dos motivos principales: su pase gratuito y porque reune todas las características que hicieron saga. Por una parte un Harry Callaghan (o cómo bowlings se escriba) ya veterano, sin el dolor de enviudar joven pero tan cínico, poco correcto políticamente y ganando enemigos cada vez que abre la boca. Ya se mueve con soltura en el despacho del jefazo o del alcalde o bien sentenciando con una frase al chupatintas de turno que tiene la desgracia de subirse con él en el ascensor mientras le habla de ética y la importancia de los medios de comunicación.

Es una película del llamado cine dentro del cine donde es pecado no acordarse de La noche americana y, ahora, esa muestra de antropología ochentera en que las pelñiculas siempre tenían a mitad de metraje una cancioncilla entre tórridas o sensacionalistas escenas que terminaba invariablemente sonando en la radio fórmula y en los tocadiscos de la casa y donde un joven desconocido llamado Jim Carrey trataba de hacerse un hueco y que interpreta un corto papel, pero fundamental en la historia que se nos cuenta, de cantante de relumbrón yonkoso bajo los acordes de Wellcome to the Jungle que sorprenderá a más de uno y de una.

También aparece en papel coprotagonista un joven Liam Neelson que desde entonces nos ha acompañado en nuestra vida de aficionados al cine donde ya se marcaba esa pizca que no sabemos denominar pero le convierte en un actor querido y confortable para justificar pasar por taquilla: ese toque europeo que pasa desapercibido a primera vista pero que se va destilando a lo largo de su actuación.

La historia, aparte de la trama de un asesino en serie que se va cepillando a los integrantes de una lista negra de personajes famosos que forma parte de un macabro juego de apuesta sobre quiénes de la lista será el próximo en fallecer ya que la lista se elabora en base a parámetros de profesiones y vidas de riesgo. Pero también nos habla de los medios de comunicación televisivos y sus programas sensacionalistas que buscan el efectismo más que contar la verdad y sus causas.

De prota femenina tenemos a una siempre desconcertante por su rara belleza de Patricia Clarkson que no levantó pasiones entre el equipo de cata, de hecho cada vez que salía en escenas largas el segureta aprovechaba para hacer la ronda y el de la limpieza pasar la mopa. Y es que su blanquecina piel y su pelo rubio combinado con sus facciones induce al frío ártico, salvo para el bueno del Eastwood que siempre ha gustado de compartir plano e idilio con mujeres de esta estética. La mayoría la recordamos por ser la mujer chochera por tumor cerebral del alcaide del penal de La milla verde. Es uno de esos casos de actriz que de joven ya era tan hermosa como ya tirando a vieja, una especie de belleza almodovariana pero en guapo normal sin narices torcidas y ojos virolos.

Aparecen mafiosos, patibularios encarcelados, persecuciones en coche de verdad y no digitales y el siempre reconfortante de Harry El Sucio que reapetiendo los mamporros justos y sin economizar en cargadores, no logra cambiar la mierda del mundo que le rodea pero sí limpiar la mierda que le salpique. Sigue la guasa de asignarle compañero, que implica que tienes todas las papeletas para que acabes muerto, descalabrado y tiroteado, que a base de trabajar a su lado y ver sus métodos poco ortodoxos y en ocasiones rozando la legalidad, la misma que protege a los malvados y le valen reprimendas, descubre porqué le llaman El Sucio...

En resumen que el Eastwood ya era entonces un cineasta que lo mismo dirigía,
protagonizaba y producía aunque ahora purguen sus pecados los críticos adorándole como se adoran a esos cineastas que sabemos que en cualquier momento deja este mundo para dejarnos un poco huérfanos y convertir el visionado de sus películas en sollozos de recordar tiempos pasados.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/ 




                                                         



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