The Adversiter Chronicle

lunes, 18 de mayo de 2015

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

CENTURIÓN (2010)
-Centurion-

Nos frotábamos las manos el equipo de cata cinematográfica de The Adversiter Chronicle cuando supimos que tocaba una de romanos, de factura británica con lo que conlleva de solvencia cinematográfica sin caer en incoherencias hollywoodienses, y reciente lo que garantizaba a priori buenos efectos digitales...

Nada más lejos de la realidad.

La cosa empezó a oler a chamusquina cuando vemos en los títulos de inicio que producía la Pathé, productora de auténticos tostones a la francesa que traumatizaron a toda una generación de infantes. La cosa prometía también de argumento con la legendaria IX legión de protagonista y los siempre terroríficos pictos, que eran bárbaros de cojones para los criterios imperiales romanos de la época. Además la hora de emisión permitía cuadrarla con el horario de ronda del segureta y el programa radiofónico nocturno de fútbol mientras pasa la mopa y aspirador el de la limpieza...

La película es una auténtica puta mierda y un insulto al espectador: escenas descarnadas de carnes cercenadas con profusión de sangre digital donde resulta que nadie se mancha de sangre; una legión que se supone de 3000 aguerridos soldados romanos donde quedan muy lograditos los campamentos con truca digital y que se desplazan a ritmo de geriátrico decenas de kilómetros con la armadura a cuestas, el escudo a cuestas, los cascos puestos y ni rastro de las carretas para subir cuestas, que la cosa ocurre en las montañas escocesas como se nos muestran en casi todos los planos en ñoñas tomas de tomavistas, que utilizaban para guardar la jodida armadura, el jodido escudo y el jodido casco porque de marcha iban ligeros.

Los insultos al espectador prosiguen aunque empiezan a ser ya insultantes de verdad en los inicios cuando se nos muestra el campamento romano de frontera y puede verse una ridiculez de campamento con cuatro tiendas de campaña y un afilador de espadas de turno de noche, no entro en detalles de la fortificación porque es a escala natural un fuerte de aquellos de COMANSI con los que jugábamos de pequeños y que ahora valdrían una fortuna si no se hubiera tirado a la basura junto con el resto de juguetes que tanto se valoran ahora en ferias de almoneda y antiguallas con ínfulas de antigüedades.

Pasemos que soportamos lo dicho anteriormente porque ya la habíamos empezado a visionar cuando de repente asistimos a algo que no se veía desde los tiempos de Orzowei y Kunta Kinte en televisión: la capacidad para la carrera pedestre de los legionarios con la delirante persecución inicial al protagonista donde desnudo de cintura para arriba se sube y se baja montañas y glaciares pasando de un plano a otro de pleno paisaje invernal antártico a una foresta sin rastro de nieve, todo ello sin que aparentemente decline la luz del sol que se ve que rodaron todo a medio día o media tarde...

¡Es tal la prodigalidad de minutos de carrera pedestre que parece un documental de “running” más que una de romanos, por el amor de Dios!

Podríamos proseguir describiendo semejante cascada de cagadas y despropósitos pero finalizo con los pictos y más concretamente de las pictas. Pasemos de que van vestidos y pasemos que no van pintados, pero es que hacen buenos y creíbles a los psicodélicos pictos de Príncipe Valiente, pero es que salen dos pictas que no cuadran ni de lejos visto por el telescopio espacial Hubble.

Una es una especie de tatarabuela de la novia de Frankenstein que le falta la lengua, está traumatizada por ser testigo de la diplomacia romana para con sus vencidos y que maneja armas dignas de la dinastía Chang o de la tienda del chino Chong, vamos que es una especie de Xana a lo picto vestida de Barbarela que resulta vomitiva a la inteligencia o al más mínimo decoro de producción.

Consta en los anales que las mujeres de las tribus pictas no eran beldades a ojos de los romanos y que hay teorías que afirman que tal ausencia de estímulo para la soldadesca favoreció y propició esa costumbre tan inglesa por la sodomía herencia de los soldados romanos destinados en la isla. Pero la que sale aquí, además de bruja, es rubia de ojos tentadores, ni rastro de suciedad, fealdad de facciones y mal olor que dicen los anales...
Pero la película es para mandarla a tomar por el ano junto con el director y los productores.


Auténtica mierda al mismo nivel que El reino de los cielos o el Robin Hood protagonizada por el Russel Crowe que ya hemos tratado en anteriores artículos. Es cierto que las nuevas generaciones nacidas en la era digital ven estos bodrios casi con admiración, pero para quienes vieron y quienes ven Ben Hur, exigimos un mínimo de estímulo más allá de atrezzo sobrante de otras producciones y documentales y preferimos el realismo irreal del cartón piedra a planos de edificaciones y aldeas con truca digital...

Y una cosa más, tanto el segureta como el limpiador y yo mismo, quedamos hasta los mismísimos cojones de las jodidas vistas de las montañas escocesas, que conste nuestra más repulsiva repulsa a tal ñoñez y simplonería narrativa.


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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