The Adversiter Chronicle

jueves, 11 de agosto de 2016

"MENÚS CRÍTICOS PARA UNA CRISIS", por el profesor T. A. Rambaina


Con la colaboración del profesor T. A. Rambaina
en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Menú de base ocular y postre clásico para pasar agosto

Estamos en pleno agosto, en pleno verano, y se quiera o no siempre se acaba saliendo de farra, de feria, de fiestas rurales, de playa o simplemente de excursión con lo cual tenemos unos gastos extras inevitables pero hay que seguir comiendo, lejos de la clase pudiente que puede permitirse un plato del día, quienes sufrimos la crisis económica necesitamos en estas fechas platos que siendo económicos nos aporten lo necesario e imprescindible para seguir bregando un día más...

-Bueno estimado profesor, veo por el nombre de o cular que se refiere a rico embutido gallego y postre tipo tarta de manzana casera o similar repostería...

-No entiendo Skizo´s... ¿A qué se refiere?

-Pues o cular... El cular... El famoso embutido de...

-¡Jajajajajaja! ¡Es usted un cachondo Skizo´s! Ocular referido al ojo puesto que la propuesta para este menú tiene como base la zanahoria, umbelífera del orden de las umbeliflorales y de la que podemos encontrar tres tipos en los establecimientos: rojas cortas, rojas semilargas y rojas largas. A las propiedades saludables de toda hortaliza se le suma sus beneficios a la vista que castigamos en época veraniega bien por exposición al sol o por usar gafas de los chinos para aparentar poder adquisitivo.

-¡Vamos, una bolsa de zanahorias del Lidl...!

-¡Refalfies, refalfies de consumidor mal acostumbrado! Una zanahoria al día al cuerpo tonifica y proporciona alegría. Además la bolsa nos da para varios días por un irrisorio precio. Bien, utilizando la base que llamo ocular se complementa con los clásicos que ya hemos traído en anteriores menús: piña enlatada, gusanitos o incluso patatitas fritas. Se trata en suma de alegrar el plato al gusto de cada uno. Salvo la piña que viene en latas de cuatro rodajas, el resto de complementos viene en cantidades suficientes para parios días antes de que se chuchurríen en demasía. Y por supuesto el aumento de lorzas es inexistente y se puede complementar a su vez con algún pincho que arranquemos a un paganini que nos invite a vermú o café.

-¡Esto es como los sueldos de 400€ que debe complementarse con otros ingresos, en este caso gorroneando pinchos en terrazas o galletitas de esas que dan con el café, estimado profesor!

-¡Refalfies! ¡Refalfies de consumidor mal acostumbrado! ¡Lo que se han de comer las palomas o las gaviotas, cuando no ambas, en las sobras de la terraza de los chiringuitos que se lo coman los humanos! Nos hemos vuelto, con el consumismo gastronómico muy comodones, Skizo´s, muy comodones. Pero pasemos al postre, aunque antes quiero decir que además hacemos un favor a los establecimientos hosteleros al evitar que les caguen las mesas y sillas las palomas o gaviotas, eso sí, evitando que nos vean muy descaradamente y suframos la ira del dueño del establecimiento cuando no de las propias autoridades policiales, pero pasemos al postre clásico, que también da para varios menús...

-¡Ahí profesor, ahí! ¡A lo contundente, que tras evitar picotazos y cagadas de palomas y gaviotas, cuando no ambas como usted muy bien apunta, las hostias del camarero y correr delante de la policía, siempre requiere un postre que además de dulce y apetitoso aporte calorías... ¿Tarta de la abuela? ¿Charlota o tiramisú? ¿Picatostes incluso, ein?

-El clásico Tigretón.

-¿Perdón? ¿Un Tigretón? ¡Un jodido pastelito de Tigretón! Será coña, supongo...

-Se ha puesto de moda en los últimos años transmitir una imagen negativa de la repostería industrial tradicional. Los Tigretones llevan generaciones entre nosotros y se ha ingerido por la infancia casi desde hace cincuenta años, sus posibles efectos negativos para el organismo ya son irremediables de haberlos, que nadie lo duda y, por otra parte, compartir con nuestros hijos, sobrinos y nietos este tipo de repostería industrial sustituye las entrañables veladas con postres hechos por la abuela.
 El pastelito además se partirá en porciones para no aumentar las lorzas y soporta bien el deterioro en el frigorífico. Una nota dulce en suma para un menú austero pero nutriente que nos sale por un módico precio y considerando que todos los ingredientes vienen en dosis para varios días, salvo que seamos glotones, claro.
Pero veamos el coste básico con base ocular, complemento de gusanitos y postre clásico:

-Bolsa de zanahorias: 0,69€
-” “ “ gusanitos: 0,90€
-Tigretón, pack de 3: 1€
 -TOTAL-: 2,59€

-En fin, todo sea por disfrutar el verano que si queremos montar en la noria, ahorremos comiendo zanahoria...


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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