The Adversiter Chronicle

sábado, 14 de enero de 2017

"El sermón de la pradera", por el padre I. N. Mundicia


Una sección del padre I. N. Mundicia en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Los impuestos de la Iglesia no son de este mundo

Otra vez, queridos feligreses, las instituciones civiles y sus portavoces tratan de atacar a la Iglesia aprovechando las circunstancias de crisis económica y utilizando argumentos populistas que sólo esconden las ansias revolucionarias de quienes utilizan tales argumentos... ¡Nada menos que pretenden que la Iglesia en España pague el Impuesto de Bienes Inmuebles argumentando que las arcas municipales dejan de ingresar dinero, las mismas viles treinta monedas que recibió Judas por su traición! ¡Viles monedas queridos feligreses, viles monedas!
Que los templos son caros de mantener, que los ayuntamientos no pueden discriminar a la Iglesia de los mormones por poner un ejemplo...


¡Dónde estaban los herejes que ahora proliferan en las ciudades sin que las autoridades munícipes hagan algo por evitar tal proselitismo herético y protestante sin olvidar a paganos de todo tipo de pelaje religioso! ¡Dónde estaban ondeando junto a los pendones de la Cristiandad en la toma de Granada o la batalla de Lepanto, dónde! ¡Los impuestos de la Iglesia no son de este mundo, amado rebaño de Dios! ¡Acaso la Iglesia os impone gravámenes recaudatorios por encarrilar vuestras descarriadas almas! ¡Debe Francisco pagar cual mortal cuando sois vosotros quienes ocupáis los templos! ¡Vosotros, vosotros hatajo de libertinos que buscáis en los predicamentos de la Iglesia alivio para vuestros pecados acudiendo a misa una vez a la semana deberíais pagar esos supuestos impuestos que tratan de vender que debe pagar la Iglesia, vosotros!

Alguna vez os he comentado que Jesús era hijo putativo de carpintero. En aquellos tiempos los romanos recaudaban a sus anchas pero pese a su paganismo, su eficacia en cobrar tributos les llevaba a la conclusión de que no había que exprimir a sus contribuyentes y no consta que Jesús y su padre putativo pagaran impuestos por una actividad, catalogada de industrial de aquella, como la carpintería que era fuente de riqueza y empleo, no creo que necesitéis más prueba de que la Hacienda romana era eficaz porque respetaba unos mínimos no impositivos. No le cobraron a la familia putativa de Jesús ningún impuesto por su calvario, que precisaba de un número no pequeño de legionarios y había que abonarles sus emolumentos, ni pagaban a las autoridades municipales judías por usar terrenos municipales para sus crucifixiones como era entonces el montículo rocoso en los extramuros de Jerusalén, pero de propiedad municipal, llamado Gólgota...
 
¡Cómo osan pretender que la Iglesia pague impuestos terrenales cuando el ámbito profesional de la actividad debería enmarcarse como labor social, de la que tanto se pavonean ahora los nuevos ateos y anti clericales! ¡Ni Jesús ni Dios osaron nunca cobrar impuestos ni a las autoridades municipales de entonces, sin olvidar a las imperiales, recaudarlos! ¡Quién es, quién, un vulgar representante de la autoridad ciudadana para reclamar que paguemos por tener templos en las ciudades! ¡Absolutamente nadie y la culpa es vuestra por votar sus candidaturas, hatajo de descerebrados, que es lo que sois, queridos feligreses!
Volver a vuestras casas y recapacitar sobre lo dicho, pensar si es justo que la Iglesia pague sus supuestos impuestos porque se cobran a herejes, paganos y protestantes como si la Iglesia fuera una más entre sectas. Lo siguiente qué será, ¿que paguemos la restauración de catedrales y ermitas mientras vosotros gozáis de que no os los cobren y os alejéis de Cristo gastando en vacaciones o comprando cachivaches digitales?; recapacitar queridos feligreses, recapacitar...
 
Recordaros antes de que salgáis en estampida que el cepillo desde el primero de enero del corriente lleva un gravamen del 21% para contribuir al mantenimiento de la casa parroquial de la que nunca os preocupasteis y su infraestructura de cañerías impide instalar un jacuzzi como Dios manda...
¡Roñosos, que sois unos roñosos!
AMEN


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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