The Adversiter Chronicle

jueves, 14 de diciembre de 2017

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Los cien días – o el espíritu de sacrificio-
Autor: Dominique de Villepin
Editorial: Inédita Editores S. L.
Traducción: Dinah de la Lama Saul
Edición: Febrero 2005

El 26 de febrero de 1815, el hombre que puso de rodillas a las monarquías europeas y llegó a coronarse emperador, zarpa desde la isla de Elba rumbo a las costas francesas donde será aclamado por el ejército y el pueblo para que tome el poder y restituya a Francia la gloria perdida. Tendrá en contra a viejos copartícipes de la revolución y a la clase aristocrática obra suya donde premió con títulos nobiliarios a familiares, amigos y compañeros de armas que ahora temen perder lo ganado y se alían contra Napoleón que abandona en esa jornada su destierro...

La propuesta de hoy es un viaje a los cien días largos que duró el regreso de Napoleón y cómo su impronta a la hora de renunciar al poder sacrificando su persona ha marcado un antes y un después en la historia política de Francia. Quien espere encontrar hazañas bélicas de la era napoleónica en etapa final se encontrará con una crónica de las maniobras políticas y de sus protagonistas que marcaron el fracaso del intento de Napoleón de asegurar el trono para su hijo y cambiar sus formas y maneras abrazando el liberalismo parlamentario pero intenciones vistas como embustes por sus contemporáneos que temían el regreso a las formas y maneras imperiales tras el manto del diálogo. Un relato fascinante hilvanado con maestría por el autor que logra trascender el localismo de la obra y traslada al lector a la época que narra...

Dominique de Villepin es hijo del senador Xavier Galouzeau de Villepin, pasó su infancia y adolescencia a caballo entre Europa y América, alternando estancias en Venezuela, Francia y Estados Unidos. Licenciado en Letras y Derecho, ha consagrado su vida profesional a la diplomacia y la política. Desde 1980, año en el que fue nombrado encargado de cuestiones relativas al cuerno de África en la Dirección de Asuntos Africanos y Malgaches, ha ejercido diversos cargos siempre vinculados a la proyección exterior de Francia. Entre 1993 y 1995 fue jefe de gabinete de Alain Juppé, ministro de Asuntos Exteriores, y entre 1995 y 2002 ocupó el cargo de secretario general de la Presidencia de la República. En el año 2002 fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores y desde abril de 2004 se ocupa de la cartera de interior...
Profusos datos sacados como es habitual de la contraportada y actualizados al año de edición, pero sin más verborrea unas breves reseñas que os inciten a su apasionante lectura:

Los Borbones recuperan el trono de Francia...
Al principio, horrorizados por la perspectiva del retorno de los Borbones, los notables, al ver que su estatus queda garantizado, se van conformando. A la era de las opiniones revolucionarias le sigue la de los intereses, que asegura el triunfo de la burguesía sobre la nobleza, de la Francia moderna sobre el Antiguo Régimen. Desde el Consulado, que ha dado paso ampliamente al retorno de los emigrados, se han ido tejiendo numerosos vínculos en el seno de estas élites. Todos aplaudían, tras veinticinco años de conflicto, el retorno de una paz que ha costado más de un millón de muertos. Este alivio se expresa con indecencia cuando los aliados entran en París, aclamados en el faubourg Saint-Germain. Ni los emigrados que entraron entre los equipajes de los Borbones ni los realistas de mañana, que pasan del Comité de Salvación Pública a la realeza del hermano pequeño de Luis XVI sin aparentes remordimientos, nadie quiere oír hablar del César coronado, entronizado quince años antes.”

Comenzando el retorno a Francia desde la isla de Elba...
La operación se prepara de forma minuciosa. La buena estrella de Lodi ampara el encuentro de esta misteriosa aventura que conjuga el azar y el silencio. El cielo se abre milagrosamente y la puerta de la jaula queda entreabierta. El 16 de febrero, la vigilancia se hace menos efectiva: Campbell abandona Elba para ir a pasar ocho días a Florencia cerca de su amante. Más o menos en el mismo momento, gracias a un emisario de Murat, le ha llegado a oídos del emperador la clausura, en principio próxima, del Congreso de Viena. Puede creer que los aliados, pronto dispersos, ya no dispondrán de la capacidad de respuesta rápida y concentrada que comporta su agrupamiento en la capital austriaca. Las noches, todavía largas, favorecerán su huida. El momento no podría ser más propicio. Napoleón da sus primeras órdenes en previsión de la partida: reparación de los barcos, camuflaje de la bricbarca L´Inconstant como si fuera un navío mercante inglés, reunión de fondos, aprovisionamiento de víveres y otros problemas clásicos de la intendencia.”

Napoleón regresa a las Tullerías...
Los testigos confirman unánimemente la emoción de Napoleón. Disfruta de estos instantes de felicidad entre los suyos, en profunda comunión con la muchedumbre entusiasta, conmovido por el fervor de miles de miradas que le siguen a cada paso. En un breve aparte, le reprocha a la reina Hortensia haber buscado los favores de Luis XVIII y del zar: `Cuando uno ha compartido la grandeza de una familia´ le dice él, `es necesario saber padecer en la adversidad´. Su hijastra, nombrada duquesa de Saint-Leu por el muy cristiano rey, se inclina llorando, pero Napoleón ya la ha perdonado. Sin embargo, el emperador pone fin rápidamente a las efusiones. Sin ignorar las dificultades que le esperan, vuelve a sus aposentos, apresurado por girar la página de la reconquista. Ahora lo que le interesa es ponerse al frente de los deberes que le impone su cargo y consagrarse por entero a las necesidades de la supervivencia.”

Recelos del “nuevo” Napoleón...
"Tampoco Madame de Staël confía en la sinceridad de su metamorfosis: `Era una necedad pretender enmascarar a un hombre tal en rey constitucional -afirma en sus Considérations sur la Revolution française-. Se despreciaba plenamente a Bonaparte haciéndole usar un lenguaje contrario al que había sido el suyo durante quince años. Estaba claro que solamente podía proclamar principios tan diferentes a los que había seguido cuando era todopoderoso, porque se veía forzado por las circunstancias. Ahora bien, ¿qué es un hombre así cuando se deja forzar? El terror que inspiraba y el poder que resultaba de este terror ya no existían. Era un oso abozalado al que todavía se le oía murmurar, pero al que sus domadores hacían bailar a su son´. Ciertamente, ella aprueba el Acta adicional, pero no le perdonan a Napoleón nunca su exilio ni la retirada de la circulación de su De Alemania. No olvida ni sus injurias ni sus amenazas contra ella y contra su adorado padre, este Necker a quien Napoleón califica de `profesor de colegio´, pesado y vanidoso, que no es más capaz de prever la Revolución que de contenerla cuando era ministro de Luis XVI.”

Waterloo...
Empleando sabios efectos de escenificación, el emperador coloca sus fuerzas en disposición de ataque. El ritual no tiene otro objetivo que impresionar al adversario y estimular el ardor de sus soldados. `Era -precisa el teniente Martin- un espectáculo con toda la magnificencia. Las bayonetas, los cascos y las corazas resplandecían, las banderas, los estandartes y las bombardas de los lanceros, bajo el soplo del viento, hacían ondear los tres colores. Los tambores repicaban, los instrumentos de viento sonaban, la banda del regimiento entonaba la melodía de `Velemos por la salud del Imperio´. Desplegadas en abanico, las tropas arden en deseos de entrar en combate. Según la costumbre, la artillería de la Guardia lanza tres disparos al aire para enunciar el principio de la masacre. Son alrededor de las once y media.”

Alegría de Luis XVIII tras la derrota de Napoleón en Waterloo...
"La alegría resulta aún más viva, indecente incluso, si se piensa en la muerte de miles de soldados franceses y en la invasión del territorio. Los realistas se abrazan mientras suenan las campanas y gante se ilumina con mil fuegos. Luis XVIII hace un brindis por la victoria: `Nunca -dice-, había bebido por el éxito de los aliados antes de la restauración: su causa era justa pero ignoraba sus intenciones para con Francia. Hoy, que son los aliados de mi corona, que no combaten a los franceses sino a los bonapartistas, que se esfuerzan tan noblemente para conseguir la liberación de mi pueblo, podemos saludar sus victorias sin dejar de ser franceses´. Palabras imprudentes que el futuro no tardaría en desmentir. En el mismo momento, acordémonos, París celebra la victoria de Ligny.”

Delicioso libro que narra un momento apasionante de la historia de Francia y Europa que consta además de algo que nos encanta como son las notas a pie de página, no estas farragosas pero necesarias de puntualizar un significado o un dato; el autor logra que se pueda leer el libro ignorando las notas pero detenerse en ellas cuando se indica es enriquecer el hecho narrado, asomarnos más profundamente a la acción descrita en ese párrafo, así que doble placer de lectura que lejos de lastrar la misma consigue captar más aún nuestra atención y hay una inmersión placentera por parte del lector. Recomendable para amantes de la historia, estudiosos de la época y lecturas reposadas en tiempos de fiestas navideñas. Cuidadín con regalar a la suegra que igual empieza a dar la turra con sus recuerdos de chochez donde fue contemporánea de Josefina y su difunto marido funcionario con Fouché confundiendo fechas y vivencias, cuidadín cuidadín...

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/



 

 
theadversiterchronicle@hotmail.es
                                                       

No hay comentarios:

Publicar un comentario