The Adversiter Chronicle

miércoles, 17 de enero de 2018

"Un miércoles...un poema", suplemento poético

 
MEDITANDO O ESCAPANDO

Me sigue gustando sentarme en este rincón a solas conmigo misma y meditar… Ya hace muchos años que estoy lejos de aquel Venero donde volaban risas al viento, horas bajo la lluvia o el sol, pero siempre respirando aires frescos de libertad al salir del colegio.


Le vi, al fin le visité, y sus ojos se humedecieron tras las gafas por la emoción. En ellos ya no se reflejaba aquella chica tan delgada, sino una mujer. Guapa y más mujer, dijo. ¿Soy yo la que él ve? Ha envejecido y me duele no percibirle con la fortaleza de antes, cuando un gesto suyo cambiaba todo mi mundo en un segundo ¿Habré madurado yo por dentro en la misma proporción? Me temo que no ¿Es él el que yo veo? Sí, basta un rato a su lado para encontrar en sus palabras los ecos de una enseñanza. No tuviste veinte años cuando yo los tuve, pero me ayudaste, ya lo creo que me ayudaste, antes y después. Aún lo sigues haciendo cuando te recuerdo. Mi cariño, mi agradecimiento y mi admiración por ti no sé si te llegan sin palabras. Confío en que sí.


Ahora vivo lejos, en una ciudad en la que te pierdes entre la gente sin verles. En la que a veces no sé si estoy haciendo todo lo que debo… y si lo que evoluciona satisfactoriamente es por otros motivos…, en la que quiero cambiar cosas sin saber si podré hacerlo…, en la que va creciendo mi conciencia del “deber”, de “tener que”, de “estar para”, de tener mi vida “aprisionada”, en la que vivo decepciones, engaños de personas de otros lugares que ni siquiera están a mi lado…; y últimamente, en la misma proporción, va aumentando mis deseos de escapar, de volar, de dejarlo todo atrás…
Ana
 

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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martes, 16 de enero de 2018

"Ni a pata ni alpargata y menos a La Alcarria", suplemento viajero cutre


Suplemento viajero cutre de The Adversiter Chronicle

Viaje a la biblioteca con idas y venidas por despiste y averías

El viajero mira por la ventana mientras se toma el cafelito matutino y el cielo anuncia mañana despejada y soleada mas el viajero observa a la gente que va abrigada y decide dejar el chubasquero por una prenda de más abrigo. Debe el viajero viajar a la biblioteca donde se provee de material de lectura. El viajero está optimista como la mañana soleada, es un paseo que sirve para hacer ejercicio y tonificar las piernas, podría coger el autobús municipal pero la biblioteca está a solo dos paradas de la suya y siempre le presta al viajero dar un paseo hasta la biblioteca...
El viajero sale del portal y se encamina en la dirección correcta, hay una pequeña subida pero el viajero se lo toma como un deporte de esfuerzo. Hay tráfico y peatones pero una vez finalizada la cuesta el tráfico es más fluido y los peatones se pueden contar con los dedos de la mano. No cae en la tentación de entrar en la cafetería que hay de camino a la biblioteca, hace poco del cafelito mañanero y se plantea que igual lo deja para el viaje de vuelta.
Como siempre hace el viajero, mientras sube en el ascensor a la biblioteca del moderno y funcional edificio municipal, echa mano a la cartera en busca del carnet y descubre con horror y pavor que se ha dejado el carnet en casa, lo sacó de la cartera para tenerlo a mano y seguramente se le olvidó encima de la mesa, o tal vez lo ha extraviado lo cual hace que el viajero se acuerde de todos los santos para sus adentros. Ofuscado y enrabietado debe el viajero limitarse a devolver el préstamo y sale de la biblioteca como un toro, pensando en que ahora deberá hacer otro viaje si quiere material de lectura siendo la alternativa dejarlo para otro día y mientras tanto leer alguno de los múltiples folletos publicitarios que a diario dejan en el buzón...
El viajero enfila el regreso que se le hace ameno y prefiere deleitarse a la vez que se mentaliza de tener que repetir el trayecto. Casi sin darse cuenta llega a casa, sube en el ascensor, recoge el jodido carnet y baja de nuevo en el ascensor, sale del portal y tira rumbo a la biblioteca de nuevo no sin antes asegurarse al menos una docena de veces de que el carnet está en su poder. La cuesta de los cojones al inicio de la ruta se convierte en una rampa de puerto y las piernas piden misericordia a su dueño, que reduce el paso y decide que ahora sí se tomará el café en la cafetería. Sólo hay una pareja que parecen agentes comerciales y la camarera. El café está rico y el viajero decide desprenderse del mal humor consigo mismo y sale de la cafetería con propósito de enmienda y encomienda de volver al optimismo. Espera que se ponga el semáforo cuando se detiene en un rápido vistazo en la fachada del centro comercial próximo a la biblioteca y las apagadas luces de la pasada navidad adquieren un tinte grotesco en plena cuesta de enero y el viajero recuerda volver a clase tras las fiestas y sentir la misma sensación grotesca de lo que antes era alegría ahora es un andamio con bombillas esperando a que lo retiren hasta las próximas navidades...
El viajero disfruta entre los estantes de la biblioteca y comienza la liturgia de buscar título, de hojear, de pasar páginas o mirar contraportadas. Escogido un título, el viajero se acerca al mostrador donde el probo funcionario le mira con cara de asombro y le indica el cartel encima del mostrador donde se puede leer que hoy y mañana no hay préstamo de libros por avería del sistema. El viajero siente que en su interior estallan llamas de azufre y vapores de sulfuro ante tal demostración de despiste por parte del viajero tras patearse dos veces el camino de ida y quedarle una segunda del de vuelta más volver dentro de dos días...
El viajero regresa al hogar rezongando y el ruido insoportable del tráfico es banda sonora de su cabreo y frustración que le invade a cada paso, ya cansado y cansino del viaje de regreso, idas y venidas como la vida misma y el recuerdo constante de cómo se puede ser tan gilipollas. El viajero toma la decisión de realizar medidas preventivas y avisa en el curro que ha cogido la gripe, baja la persiana y se mete en la cama de la que no piensa levantarse hasta que haya pasado día tan aciago y lleno de paseinos arriba y abajo, abajo y arriba una y otra vez y cierra los ojos con temor de que haya sido una pesadilla y volver a la realidad donde se repite el sueño una y otra vez. El viajero busca la postura cómoda y recuerda ese viejo dicho que dice que hay días en que es mejor no levantarse de la cama....
 
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lunes, 15 de enero de 2018

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle
 

Libro: Castro – El desleal-
Autor: Serge Raffy
Editorial: Santillana Ediciones Generales, S. L.
Traducción: Paloma Gómez Crespo
Edición: Septiembre de 2004

Biografía sin lugar a concesiones sobre uno de los personajes protagonistas de la segunda mitad del siglo XX, tótem y mito de la era comunista fallecido hace poco más de un año y que consiguió mantenerse en el poder hasta entrado el siglo XXI, instaurar una dictadura comunista e influir en todo el continente americano donde su ejemplo más reciente es Venezuela donde bajo la excusa del socialismo bolivariano logró echar mano del petróleo que tanto necesita Cuba...

Por supuesto, como en toda biografía, hay cierta subjetividad que cruje al inicio donde el autor destaca el innato don para la maldad del Fidel niño, una maldad que se recalca a lo largo de la obra si bien ilustra con datos y hechos, algunos de testimonios de testigos directos, la ambición, la simbiosis con su hermano para el control político y un hombre que una vez alcanzado el poder ya no estaba dispuesto a soltarlo, un reflejo del trauma de ser hijo bastardo de un terrateniente nos apunta el autor. Pero el encanto del libro más allá de conocer al protagonista reside en que es un fresco de la sociedad y la historia de Cuba, en descubrir los lazos de parentesco y patronazgo de Castro con Batista y la forma de deshacerse de quienes podían hacerle sombra en el poder y gozar de mayor popularidad entre el pueblo cubano.

Serge Raffy ha sido redactor jefe de la revista Elle y redactor adjunto de Le Nouvel Observateur. Periodista, escritor y guionista...

Y poco más os puedo contar de los datos biográficos del autor debido a la parquedad de los mismos en la contraportada aunque es de suponer que en Internet podréis saciar vuestra curiosidad sobre el mismo, pero sin más, unas breves reseñas que os inciten a su lectura:


Ángel Castro, padre de Fidel...
Con tal de ampliar sus posesiones, Ángel Castro estaba dispuesto a todo. Se comportaba de manera despiadada con sus cortadores de caña, sobre todo haitianos a quienes trataba con dureza, pero también con sus `primos´ gallegos, a quienes hizo venir por barco a través de traficantes que les obligaban a firmar contratos de cuatro años. Algunos murmuraban que tiraba del gatillo con facilidad y que se deshacía de los obreros recalcitrantes o demasiado exigentes. No existe documento algunos que que confirme este rumor. En cambio, los archivos de Santiago de Cuba cuentan con abundante correspondencia de esta época, donde aparecen numerosas quejas del cónsul general de Haití contra los colonos de la región. De modo que Puerto príncipe envió una comisión de inspección con el fin de comprobar las acusaciones hechas sobre crímenes cometidos en las plantaciones de la región de Banes y Mayari. El cónsul, preocupado ante la reacción violenta que pudieran tener los propietarios de las tierras, quienes no estaban dispuestos a admitir que alguien metiese la nariz en sus asuntos, imploró a las autoridades cubanas que proporcionaran a la comisión una escolta policial e, incluso, refuerzos del ejército si fuera necesario. Conviene aclarar que el Oriente, en aquellos años, se parecía al Lejano Oeste: los desacuerdos comerciales se arreglaban a golpe de Winchester más que con los libros de derecho.”

Esperando a invadir el Santo Domingo de Trujillo...

Durante cincuenta y nueve días, bajo un sol de justicia y acosado por los mosquitos, Fidel esperó junto a aquel ejército rebelde compuesto por cubanos, dominicanos y portorriqueños que les dieran luz verde -algo improbable- para atacar la isla vecina. A lo largo de esta cuarentena tropical, recibió algunos rudimentos de instrucción militar. Los días pasaban, pero no llegaban noticias sobre la operación desde el cuartel general situado en el hotel Sevilla, en la avenida del Prado de La Habana. Como consecuencia, la CIA tuvo todo el tiempo del mundo para ponerse al corriente, ya que las filtraciones iban en aumento. El presidente Grau, ante las presiones de los norteamericanos, intervino y envió a la marina para detener aquel pequeño ejército armado. Fidel consiguió subir a un pequeño bote improvisado y escapó de la detención.”

El fracasado asalto a la Moncada...
¿Acaso podía Fidel confesarles que aquel domingo, a las cinco de la mañana, no se encontraba precisamente en forma? La víspera, había conducido todo el día para hacer, bajo un sol de justicia, el trayecto interminable y agotador que lleva de La Habana a Santiago. Se detuvo a mitad de camino en una óptica de Santa Clara para que le hiciesen unas gafas graduadas. Castro era muy miope, pero sólo se ponía las gafas de vez en cuando, sobre todo cuando tenía que conducir mucho tiempo. Pero aquel sábado, 26 de julio, se las había dejado en casa de Melba Hernández, en La Habana. Puede que el óptico de Santa Clara, con las prisas, le proporcionase unos cristales inadecuados al jefe de la revolución. ¿O quizás lo que sucedió fue que Fidel, cuya coquetería era legendaria, decidió ir a la batalla sin las gafas graduadas, en otras palabras, en la niebla? Algunos supervivientes sospechaban que cometió este grave error pensando `en la foto´ . “

El Granma...
En el transcurso de la inspección de un grupo de `rebeldes´, Fidel Castro encontró un barco de turistas de 14 metros, el `Granma´, cerca de la desembocadura del río Tuxpan. La embarcación contaba con un motor Diésel y podía transportar a 25 pasajeros. Era demasiado pequeña para dar cabida a una tropa de desembarco que, según los cálculos del Comandante y de su ayudante Pedro Miret, estaría compuesta por un centenar de hombres. Pero no tenía otra elección. Deberían contentarse con aquella barca. El único problema era el precio: en torno a los 20.000 dólares. A pesar de sus esfuerzos por conseguir fondos de guerra, el jefe rebelde no tenía ese dinero. Se encontraba en una situación desesperada, cogido en la trampa de su propio anuncio de desembarco para diciembre de 1956, de modo que Castro debía encontrar con urgencia un mecenas.”

Eliminación de Camilo Cienfuegos...
De regreso a la base, el piloto del Sea Fury se enteró de la verdad: nunca había existido un aparato `enemigo´. El único avión en vuelo que había en toda la región era el Cessna de Camilo Cienfuegos. Se hundió. Unas horas más tarde, los hombres de Osvaldo Sánchez lo detuvieron para `aleccionarle´. Le dieron a elegir entre dos versiones. Una: decía la verdad y con toda seguridad le condenarían a muerte, ya que había derribado a un héroe de la revolución. Dos: nunca había efectuado aquel vuelo ni recibido la orden de derribar a nadie y se daría carpetazo al asunto. Si por desgracia alguien descubría que hizo una salida el 28 de octubre y utilizó las ametralladoras, debería contar que se divirtió disparando a los tiburones durante un vuelo rutinario. Se trataba de una historia absurda, porque a 400km/h, velocidad punta del Sea Fury, ¡ es imposible que el piloto pueda distinguir ningún escualo! Desconcertado, tuvo tiempo de hablar con los mecánicos de la base, entre los que estaba Luis Miguel Paredes, así como con otros pilotos. El rumor llegó hasta el estado mayor en La Habana, al cuartel de Columbia (convertido en `Ciudad Libertad´). Muchos colaboradores de Camilo Cienfuegos no albergaban dudas acerca de la `conspiración´ que había desembocado en la muerte de su jefe. Se produjo un hecho que corroboró sus sospechas: al día siguiente de la tragedia, el oficial de guardia de la torre de control de Camagüey se `suicidó´ de un tiro en la cabeza. Por último, había otro detalle que les preocupaba: el registro de la torre de control había desaparecido de forma misteriosa. No existía constancia de los vuelos efectuados el día en que murió el jefe del ejército rebelde.”

El Che...
Hacía años que no pensaba en otra cosa: volver a su país y reunirse con los suyos. ¿Cómo podía confesar a todos los que lo veneraban en Cuba que se ahogaba en su isla? El clima húmedo, malísimo para el asma, le producía unos ataques espantosos. No le gustaba el café cubano, ese espresso con demasiada azúcar. Sólo bebía mate, una especie de té hecho a base de unas hierbas que sólo se encontraban en Argentina. Detestaba la playa y el mar. Y además no se había acostumbrado al espíritu cubano. No entendía esa ligereza, su humor infantil, aquella ironía agridulce y esa manía de cantar en cualquier momento. Este carácter de `niño grande´ le hacía sentirse incómodo. No había ido a Cuba para bailar salsa, sino para construir al `Hombre Nuevo´. Pero desde hacía algún tiempo la situación se le había ido de las manos. ¿Cuándo empezó todo? No cabe duda que fue a principios de 1964, cuando Fidel Castro realizó un discreto viaje a Moscú, casi como un mendigo, a suplicar nuevos créditos del Kremlin. Su viaje pasó casi desapercibido pero no engañó a nadie. Desesperado, el Comandante tuvo que ceder a la conminación de sus `padrinos´ e hizo que Ernesto Guevara comprendiera que por un tiempo era necesario moderar las luchas guerrilleras. Le pidió que se tomara un descanso.”

Aliados del comunismo cubano...
Varios servicios cubanos ya habían traficado con marihuana y, de manera más específica, con cocaína. ¿Por qué no aprovechar la posición estratégica de Cuba entre Colombia y Florida? Él mismo había comprobado a fines de 1981 la capacidad defensiva del servicio aduanero estadounidense al recorrer en el más estricto secreto a bordo de una lancha motora rápida, el Pájaro Azul, las aguas del Golfo de México, para alcanzar sin problemas el puerto de Cozumel en Yucatán. Sus allegados creyeron que sólo se trataba de una forma de burlarse de las autoridades norteamericanas. Esta vez no se reían. La `operación Rescate´ era una cuestión de Estado. Pero Tony de La Guardia no debía decir nada al ministro del Interior, Ramiro Valdés, que, como algunos de los altos cargos del Medio, era capaz de cometer acciones muy viles para la `Familia´, pero `¡droga, nunca!´. Ramiro Valdés tenía sus principios. Hasta tal punto que en varias ocasiones pidió órdenes por escrito al Comandante cuando le encargaba algún asunto que consideraba demasiado `sucio´. Poco tardaron en quitarse a Valdés de encima sin miramientos, el soldado fiel y obediente, el hombre que conducía el primer vehículo en el asalto a la Moncada el 26 de julio de 1953, la `sombra´ de Fidel y figura histórica de la revolución.”

Libro para amantes de las biografías sin misericordia, votantes de populismos de izquierda con lo bolivariano de referente y lectura reposada para turnos de noche, convalecencias y periodos vacacionales para saber algo de una Cuba donde los integrantes de la guerrilla de Fidel Castro y sobre todo su hermano Raúl están a punto de criar malvas y la sociedad cubana se encontrará ante la disyuntiva de permitir un régimen comunista podrido en su génesis o volver a ser una tierra de oportunidades, negocio y libertad política, que ya toca que la isla se integre en el mundo del siglo XXI. Historia por otra parte del ascenso al poder de un dictador comunista y cómo mantenerse en el mismo traicionando supuestos ideales, ideología, compañeros de armas y la a misma ciudadanía cubana...

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sábado, 13 de enero de 2018

ENTREVISTA A PICIO EL FEO


Entrevistamos hoy a otro de esos tipos entrañables que nos acompaña en nuestro periplo vital y al que recurrimos en múltiples ocasiones a lo largo de nuestra vida: Picio.
¿Pero qué sabemos de Picio al que tildamos de fealdad? ¿Le vemos como un ser humano o sólo objeto de nuestras comparaciones cuando vemos algo feo? ¿Tiene sentimientos? Estas y otras cuestiones que abordamos con el protagonista del recurrido sambenito...

-¡Es más feo que Picio!

-Pues ya ves usted... Ante tal afirmación pasada de generación en generación es imposible quitarse la etiqueta, no importa mi aspecto, mi vestimenta o mis modales que siempre seré el más feo. Pienso que las personas humanas son crueles, somos crueles, con determinados conceptos y atribuimos propiedades a nuestros semejantes sin darnos cuenta o percatarnos de que estigmatizamos al prójimo. ¿Soy tan feo que no hay nadie más feo? No puedo juzgarlo, pero me considero una persona normal y corriente al que sus mayores educaron con esmero y lo mismo trato de transmitir a mis hijos que el día de mañana serán ellos los feos y todo por una cuestión de nombre... ¿Es que acaso debo cambiar mi nombre?

-Lo cierto es que yo le miro y tan feo tan feo pues como que no es para tanto. No es usted un Robert Redford pero tampoco un monstruo...

La fealdad está en el alma, en las acciones diarias, nuestros pensamientos oscuros e inconfesables, pero la sociedad uniformada por el consumismo acepta como propias discriminaciones impuestas por intereses mercantiles y comerciales. Ya desde pequeño sufro el estigma y en el colegio con la crueldad que tienen los colegiales, sufrí lo que ahora se denomina acoso escolar... ¡Hasta el profesorado recurría a lo largo del curso a soltar el jodido “ es más feo que Picio" !... ¡Hasta el profesorado!

-¿Cómo soporta ser Picio el feo?

¡Que yo soporto cualquier comparación estética! ¡Que no soy tan feo! ¡Feo es el que tira una mascota por el hueco del ascensor, el que defrauda al fisco, el que mata a sartenazos a la parienta! ¿Qué cómo lo llevo? ¡Pues lo llevo de mala manera como podrá suponerse! ¡Que Dios no creó al feo, ha sido la sociedad, la sociedad! ¿Entiende?

-Vale, vale, cálmese Picio, cálmese... ¿Tiene familia?

-¡Que no soy un monstruo! ¡Claro que tengo familia, y coche y hasta casa casi propia! ¡Y pago mis impuestos, entiende! Mire, voy a enseñarle, aquí mi esposa... ¿Iba una mujer a casarse con un monstruo estético? Mire, mire... Mis hijos y el perro... ¡Que hasta tengo mascota!

-De los hijos no puede decirse porque se ve que han salido a la madre, pero del chucho pese a que dicen que suele parecerse al dueño, en este caso se puede afirmar con rotundidad que... ¡Es más feo que Picio! ¡Jajajajajajaajaja!

-Será imbécil...
 
 
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viernes, 12 de enero de 2018

"Memorias de La Transición", por Antón Rendueles


Unas memorias de Antón Rendueles en exclusiva para The Adversiter Chronicle

UNAS NAVIDADES MENOS

Visto ahora en perspectiva, creo que fui afortunado en el tema del paso del tiempo. Una infancia feliz y privilegiada por el sacrificio de los adultos para que a la infancia de la casa no nos faltara de nada dentro de sus posibilidades hizo que fuera despreocupado respecto al calendario. Vacaciones escolares, cumpleaños y fiestas eran mis referencias...
Pero el tiempo me pesaba si me proponía coleccionar algo o la espera a que salieran los tebeos semanales siempre me agobiaba aunque entonces no era capaz de comprender y ver el agobio. Tal vez ahora que el calendario se jalona de aniversarios de difuntos, ahora que busco un calendario a fin de año, ahora que tengo agenda aunque sea más por memoria que por compromisos, es ahora que más me gustan las navidades. Escucho y oigo cada navidad lamentos y pesadumbre, hastío sin haber comenzado de unas fechas que se sobrellevan con pena y dolor tratando de que la infancia las disfrute con ilusión. Mis mayores lograron que mis navidades fueran felices y tengo gratos recuerdos...
Y es cierto que las navidades son algo macabras si te paras a pensarlo, casi hipócritas convertidas en una excusa para consumir de forma ordenada y crediticia. Faltan miembros a la mesa, unos ausentes y otros idos y la televisión se convierte en compañía, en recuerdos aún más intensos y más grotescos se vuelven los programas, pero me gusta la navidad con la diferencia en realidad de que antaño las esperaba con ansia cuando terminaban y ahora cuando terminan sólo pienso que una navidad menos y me pregunto si viviré para las siguientes...
Quién sabe.
Antón Rendueles

 
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jueves, 11 de enero de 2018

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

DESAFÍO TOTAL (2012)

Votación unánime en el turno de noche a favor de apartar las tareas nocturnas y laborales para sentarnos a disfrutar de una adaptación de un título mítico como es Desafío Total y dentro de esta ola de actualizar títulos queridos y rentables aunque si hacemos balance nos quedamos la mayoría de las ocasiones con sabor amargo. Os juramos que había disposición a disfrutarla sin ideas preconcebidas y comparativas con el original, degustar cómo han llevado a la pantalla la actualización o versión y luego tertuliar para hacer el artículo, pero hacía tiempo que no salíamos huyendo a la confortable rutina laboral nocturna antes que soportar tal bodrio de producto cinematográfica. Aguantamos veinticinco minutos antes de empezar a sufrir
taquicardias, náuseas y aerofagia aromática, y aguantamos por la chica mala porque si es por el guión o las interpretaciones del Colin Farrell hubiéramos salido cagando leches a pringar una noche más, que pedazo de cagada de adaptación pero es que ni juzgándola como título nuevo se salva de las críticas destructivas...
¡Mira que estábamos ilusionados con su visionado!

Empecemos por el Colin Farrell, un actor que nos resulta raro como espectadores. Tiene todo de antemano para enamorarnos: buena presencia, buen rostro y cuerpo proporcionado, personajes que dan para lucirse y sin embargo no acabamos de verle en una película donde pueda lucirse sin renunciar a ser un tipo de acción. El problema es que tras verle en la versión cinematográfica, adaptación a la pantalla grande, de la mítica serie televisiva de los 80´s Corrupción en Miami, te pasa con él lo mismo que al coronel que pillaba a su chófer fumando un canuto en tiempos de la mili, que cada vez que oía su nombre desde entonces ordenaba directamente que lo fusilaran. Tras verle en la adaptación ya no se le concede nunca el beneficio de la duda de inicio y hay predisposición a odiarle. Cuando no falla él, le falla el producto final como en esa otra adaptación de Los Hombres de Harrelson o bien, como es el caso, todo y todos parecen trabajar al unísono para hacer un bodrio infumable pagando por ello u en emisión pública o de pago incluso. Porque aquí el desconcertante del Carrell debe o quiere o intenta interpretar en profundidad a su desorientado personaje a medida que tiene desorientadores realidades y se echa de menos la parálisis facial en la original del Schwarzenegger y el bueno del Carrell sólo logra que se le eche más de menos porque el calco de personaje hace inevitable la comparación entre ambos...

Y es que uno de los mayores lastres y principal es el empeño del director de rodar lo mismo pero con distinto envoltorio y ligeras diferencias de presentación logrando en sólo diez minutos que el rollo del implante y el reimplante sea un contubernio de despropósitos que incita al vómito. Imágenes sintéticas y nueva tecnología como fondo y atrezzo, pero las mismas escenas míticas que una vez más lleva a comparaciones con el original. Y eso si se es veterano y veterana de la original, porque las nuevas generaciones de espectadores sin referencias de la original deben dormirse o quedarse lobotomizados de los enrevesados giros de guión y puesta en escena que resultan grotescas sin las referencias antes citadas. De hecho hasta la sociedad que refleja es copia de Blade Runner que aun hace que la película se compare, en esta ocasión con el título al que rinde homenaje.

Nos queda la chica mala interpretada por Kate Beckinsale, ese rostro de niña-pija-bien que resulta turbadora cuando hace de chica mala, está maciza y sensual en escenas de ropa de cama, pero a los tres minutos de metraje ya se huele el bodrio y si la comparamos con Sharon Stone en la original, pues que la Beckinsale suspende pese a que también interpreta el roll del Ironside en la original. Es además una actriz que se zampa en plano a sus compañeros de reparto y en las escenas entre actor y actriz la cámara queda seducida por su mirada, sus muecas y su maquillaje eclipsando la réplica masculina. De la chica buena ya os contamos al principio que salimos espantados del visionado y no podemos condenarla a ejecución porque pasados treinta minutos la película es sencillamente insoportable.

En resumen una película más donde los efectos especiales nos son suficientes y que sale odiada de las comparaciones. Posiblemente sea una película para ver en noches de insomnio, turnos de noche y servicios nocturnos en puente festivo y demás momentos muertos de nuestra existencia vital, pero siempre acabará siendo comparada con el original o sencillamente desechada al poco de su inicio. Mal guión, mala dirección e interpretaciones lastradas por el conjunto porque no lo hacen mal, pero es que el producto final es malísimo.
¡Sólo para curiosos y por supuesto no merece gastarse un céntimo en su visionado y verlo gratis, sólo si te pagan por ello!

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miércoles, 10 de enero de 2018

"Un miércoles...un poema", suplemento poético

 
AL LADO DE TU CASA
Pasé al lado de la casa
de tu adolescencia.
La dejé a un lado
sin apenas mirarla,
mientras una extraña sensación
me recorría por dentro,
me empapaba de tibia nostalgia.

Pasé al lado de tu casa
rodeada del mismo paisaje:
aquellos árboles de antaño,
la carretera, la montaña…;
todo permanecía igual,
todo,
excepto yo.

Al lado de tu casa,
en aquel espacio y por unos instantes,
sentí lo velozmente que pasa vida,
la impotencia de no poder apresarla,
la trasformación del cuerpo y del alma.

Pasé al lado de tu casa
caminando muy despacio,
queriendo pisar de nuevo esas huellas
que dejamos en nuestro pasado,
buscándote y buscándome
a cada paso.

Al lado de tu casa
me monté en el coche
con los ojos empapados de ti,
sintiendo como si desde una ventana
me observaras.

Te mandé un dulce beso
con el pensamiento,
y sin volver la vista atrás
me alejé
perdiéndome en la distancia.
Ana
 
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